Bolvax: enclave estratégico de la Historia

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ENTREVISTA

A dos kilómetros de Cieza, en el Valle del Segura, las montañas escarpadas guardan Bolvax

Miriam Salinas Guirao

Cieza atesora una apasionante historia, esta vez, nos sumergimos en el fascinante legado arqueológico que encierra nuestra localidad: desde un escarpado cerro hasta la orilla del Segura se extiende Bolvax.

María José Morcillo, arqueóloga y natural de Cieza, es licenciada en Historia. Cuenta con un máster en Arqueología Aplicada y con un máster de Educación Secundaria y es Gestora Cultural. También es presidenta de la Asociación Voluntarios de Siyâsa. María José ha dirigido las excavaciones en Bolvax, junto a Luis E. de Miquel Santed, director del Museo Arqueológico de Murcia; Antonio M. Poveda Navarro, profesor de la Universidad de Alicante y director del Museo Arqueológico Municipal de Elda y a Joaquín Salmerón Juan, jefe de Servicio de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Cieza.

Reabrir Bolvax

El Trabajo Fin de Máster de María José, calificado con la máxima puntuación, reabrió la historia de Bolvax. La información recopilada por Joaquín Salmerón (y presentada en el IV Congreso Internacional del Valle de Ricote), el inventario de todo el material publicado, materiales del yacimiento,  la publicación de García y Bellido en los años 30, y la de Pedro Lillo fueron las bases del estudio de María José. “Recogí todas las publicaciones e hice una recopilación de los textos publicados y me puse con las cajas del almacén, que había unas 3000 piezas, durante ese tiempo la gente se concienció y donaron al Museo piezas procedentes del yacimiento y pude estudiar piezas inéditas hasta el momento” cuenta con una sonrisa perenne. Al término del Trabajo, y gracias a Joaquín Salmerón, comienzan las primeras excavaciones en el yacimiento en el año 2013.

“Durante el trabajo realicé una prospección superficial de las estructuras defensivas que son visibles, compuse una planimetría y decidimos excavar en la muralla que está más cerca al acceso del yacimiento. Se sabía que había mucho material extraído del yacimiento pero no estaba contextualizado. Es muy importante en arqueología que los materiales tengan su estratigrafía, su contexto, pues así las estructuras las podemos asociar a materiales arqueológicos, esto es muy importante para conocer la cronología y la época de manera más precisa.” Mientras María José explica su trabajo los ojos se le tornan diamantes brillantes, pura dulzura y profesionalidad que encuentran el cauce en su voz.

Un enclave estratégico

Se han acometido tres actuaciones arqueológicas, entre los años 2013 y 2016, en la zona. El espacio excavado se ha centrado en la parte del zócalo de la muralla de época Republicana Romana. La muralla, según se explica en la publicación Bolvax. Un nuevo enclave militar romano en el Valle del Segura está construida de opus caemeticium y posee varios elementos constructivos como un refuerzo y una canalización. Unida a la muralla se han encontrado unas estancias aterrazadas que “han evidenciado dos fases cronológicas: la primera y más antigua del siglo III a mediados del II a. C. y la segunda de mediados del siglo I a. C. a mediados del siglo I d.C. Al exterior de la misma han aparecido materiales cerámicos andalusíes de los siglos XI al XIII, que demuestran una continuidad poblacional en el asentamiento”, como se detalla en la publicación.

Joaquín  Salmerón, presente en la entrevista, explica: “Hemos encontrado cientos de objetos arqueológicos: fragmentos de cerámicas íberos y romanos, también cerámicas fenicias, griegas que evidencian el comercio a larga distancia de todo el imperio romano”. Con respecto a la muralla, asegura que su lograda estructura “de cemento de cal es un esfuerzo añadido debido al estratégico lugar que ocupa Bolvax controlando todo el tráfico de materiales que llegaban desde Cartagena hacia el interior.”

Las excavaciones se centraron en un punto de la muralla visible, pero en el yacimiento hay evidencias de una ocupación anterior, de época ibérica, aunque también hay constancia de materiales de la Edad de Bronce. “Cuando llegan los romanos se adaptan al poblado ibérico, no lo arrasan, les interesa quedarse porque es un lugar geoestratégico para esa distribución de materiales y control de mercancías” -explica María José-. “Luego, en época Tardorrepublicana se convierte en un lugar muy importante porque se construye la muralla que tiene ocupación hasta la época Alto Imperial.  Conforme avanzamos en el tiempo también aparecen materiales del comienzo de época imperial; es cuando la mayoría de la población se baja al llano porque ya no hace falta defenderse, pero con la crisis del siglo III d. C. vuelve la inestabilidad y regresan a las zonas en altura”.

De entre los hallazgos, tanto al interior como al exterior, se han encontrado gran cantidad de balas de honda de plomo, de puntas de flecha de bronce, fragmentos de lanzas de hierro… “Hubo batallas que han dejado como muestra evidente ese material, pero no es la causa del abandono. En el siglo III d. C. hubo una destrucción de las villas romanas, como en la Fuente de las Pulguinas arrasada por los vándalos entre el año 409-411. Hubo gente que huyendo de la guerra civil se escondió en la Serreta, por lo que a lo largo de la Edad Media, posiblemente se dieran una serie de enfrentamiento y unos ataques que no hayamos podido documentar. El hecho de que la cerámica del siglo XIII haya aparecido en el lecho de una gran cantidad de cenizas y carbón puede ser la casualidad de un incendio accidental de la estructura de madera o de un acto deliberado por los musulmanes antes de irse o, incluso, una destrucción provocada por los conquistadores cristianos”, añade Joaquín.

Los últimos materiales hallados coinciden con la vida en Siyâsa, “construyeron pequeñas cabañas adosadas a la muralla frente a un núcleo poblacional de más de 700 viviendas. Los restos encontrados entre carbón y ceniza, indican que formarían estructuras con techo y paredes de maderas que se incendiaron. Bolvax pudo ser un puesto auxiliar de vigilancia, que se encontraría más cerca del camino del río”, explica Joaquín.

La importancia de los hallazgos arqueológicos

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El yacimiento ha aportado numerosos descubrimientos y hallazgos arqueológicos a la investigación científica de época ibérica y romana, y, con ello a la historia de Cieza. Bolvax ocupa alrededor de 5 hectáreas de terreno con fuertes pendientes y escarpados. Las excavaciones se centraron en la muralla, y, a pesar de las limitaciones espaciales se ha podido hasta constatar un posible seísmo en la zona: “Probablemente la muralla sufrió un fuerte temblor, que debilitó la estructura y produjo diversas grietas, incluso la estructura llegó a desplazarse y derrumbarse en algunas zonas”, señala.

De entre los materiales arqueológicos más significativos, que han aparecido en las excavaciones, se encuentran cerámicas de barniz negro griega de figuras rojas y se tiene constancia de que en Bolvax apareció una moneda griega, una estatera de Lesbos del 500 a. C. A partir de la llegada de los romanos, se realiza un proceso de aculturación y con ellos, aparecen piezas de barniz negro procedentes de la Campania, ánforas y productos como el garum. Otras piezas significativas son: la vajilla de paredes finas que nos apareció durante la excavación y las cerámicas de sigillata, denominadas así por el sello de alfarero que suelen tener en su interior, que también aparecieron en la excavación.  Además de hallazgos numismáticos, han aparecido platos, tinajas, elementos arquitectónicos decorativos, adornos personales, pesas de telar, etc.

Al exterior de la muralla durante la excavación también aparecieron elementos de época Andalusí con el reaprovechamiento de la muralla, en la que tenemos fragmentos de orzas y ollas de cocina del siglo XI y una jarrita esgrafiada del siglo XIII.

“Disfrutar de la historia”

María José refuerza durante la entrevista lo valioso de crear la conciencia de que el Patrimonio es de todos: “Hacemos las cosas para el disfrute de la sociedad de ahí nuestro proyecto sociocultural. Es importante la investigación científica, pero si la población no disfruta de la historia y de la arqueología, no tiene sentido hacer excavaciones, por lo que se necesita una puesta en valor de nuestro patrimonio.” Las donaciones de piezas contribuyen a recuperar la historia, más todavía en casos como el de Bolvax, objeto de numerosas excavaciones clandestinas, con las cuales se crearon colecciones particulares y otros tantos objetos fueron vendidos en el mercado negro, por eso es importante destacar la labor de la Guardia Civil durante estos últimos años en la recuperación de nuestro patrimonio.

El proyecto que acarrea Bolvax incide en el conocimiento de la labor del equipo. Se  realizó un documental con los procesos de investigación y se culminó con la proyección del trabajo en diferentes salas de la Región, y un formato reducido visible de manera digital. Además de los directores de la investigación trabajaron, restauradores, técnicos audiovisuales, arquitectos, aparejadores y voluntarios. Se generó un entusiasmo que sobrepasó la propia excavación. Las excavaciones también se realizaron gracias a la Fundación Cajamurcia, al Ayuntamiento de Cieza y a los micromecenazgos que posibilitaron la creación de un equipo multidisciplinar completo.

Pero, ¿cuál es el futuro de Bolvax? Este importantísimo yacimiento necesita más  financiación para continuar trayendo descubrimientos al presente. “Es único, hemos descorchado la botella, tiene muchísimo potencial”, declara María José.

Bolvax cuenta con diferentes fases de ocupación. “La economía se basaría  principalmente en la ganadería y la agricultura, Cieza siempre ha vivido de la agricultura”, apunta.  “Se siguió ocupando hasta el siglo XX con plantaciones de olivos, también para albergar la escuela rural, para la explotación del esparto ya que están las balsas en la parte inferior del yacimiento y, actualmente, sigue ocupándose la parte más cercana al río, nunca se ha abandonado del todo”.

Es un lugar estratégico no solo por el control del río Segura, también por la posición privilegiada de control de los caminos y por su fuente de agua termal que se encuentra junto a la carretera. También da Bolvax para contar bonitas historias de reencuentro, como es el caso de Guttus-píxide, una pieza decorada con jinetes desfilando, expuesto en el Museo Arqueológico de Murcia, actualmente. Se hallaros los dos fragmentos, que la componen, en diferentes momentos y por diferentes personas: Uno de ellos encontrado por el profesor Yelo Templado, que depositó en el MAM, y el otro que se depositó en el Museo de Siyâsa por el maestro ciezano Pascual Vázquez. Ambos fragmentos han estado separados durante siglos, hasta que a finales del siglo XX se unieron temporalmente, gracias a Joaquín Salmerón, al comprobar que coincidían.

 

 

 

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