Editorial

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   Imagen de Fernando Galindo

EL CÍRCULO VICIOSO DE LA AGRICULTURA CIEZANA

Desgraciadamente, en el pasado mes de febrero se ha vuelto a repetir un hecho “cíclico” en la agricultura local y, por ende, en la economía ciezana. Se han producido varias heladas que han afectado muy seriamente a las variedades de fruta extratemprana de la comarca. Las pérdidas “directas” se estiman entre un 20 y un 30 por ciento de la cosecha, pero las indirectas las superarán con creces. Y decimos que se está convirtiendo en cíclico porque las variedades extratempranas introducidas en Cieza florecen en enero y febrero, fechas en las que se suelen producir heladas. Además, los agricultores, actualmente, se encuentran “desprotegidos” por ENESA, la compañía aseguradora de participación estatal, que se niega a asegurar la totalidad de la cosecha como sí venía sucediendo en años anteriores.

Así, por tanto, la situación de precariedad en la que han quedado tanto los pequeños y medianos agricultores como los jornaleros agrarios es evidente. En los últimos días se han venido produciendo las declaraciones y comparecencias de muchos partidos políticos locales y la visita del consejero de Agricultura. Se lamentan y se solicitan ayudas a las administraciones de ámbito superior. Y ese es nuestro deseo, que no se quede solo “en la foto” sino que se haga realidad. En este sentido, nuestros políticos deben “mojarse” y, sobre todo, ir unidos. Es decir, que todos, independientemente de su ideología, deben “remar en la misma dirección”. Y exigir que las ayudas lleguen al sector agrario.

Como decimos, se tendrían que destinar ayudas de carácter inmediato. Y no solo para los pequeños y medianos agricultores, cuya supervivencia económica pende de este peligroso hilo sujeto a los vaivenes metereológicos o, lo que es peor, a la especulación de los mercados y a los “indecentes” margenes comerciales de los intermediarios (donde el precio en origen y en mercado llega a multiplicarse por diez), sino también a los trabajadores agrícolas, los jornaleros, que se encuentran totalmente desprotegidos: sin empleo y, en muchas ocasiones, sin ningún tipo de prestación. Se calcula que serán miles los jornales que se van a perder, tanto en el aclareo como en la recogida. Cabe recordar a las autoridades competentes que en nuestra vecina comunidad, en Andalucía (y también en Extremadura), funciona desde hace más de tres décadas un subsidio agrario que protege a estos trabajadores ante situaciones como esta. ¿Acaso no todos los españoles somos iguales tal y como reza nuestra Carta Magna? Esta es una reflexión que los gobernantes deben plantearse, y los políticos locales presionar e incidir en la recepción de ayudas.

Tanto PSOE como IU anunciaron debatir esta situación en el Consejo de Agricultura con todos los actores implicados, como es lógico. Incluso, Saorín, el coordinador local de los ecosocialistas va más allá y pretende “impulsar un debate en profundidad dentro del mismo y plantear una diversificación productiva”. Lo anteriormente mencionado sería en el corto plazo. En la urgencia producida por esta situación catastrófica para la economía de Cieza. Y se produjo la semana pasada. Del Consejo han salido unas propuestas que se llevarán al Pleno mañana, apuntado en tres bloques: cobertura total del seguro; para las zonas en las que no hiela todos los años , ayudas del SEPE destinadas a los Consejos Comarcales, y deducción en la renta para los trabajadores. Por el momento, los políticos locales han actuado con rapidez, pero deben incidir y exigir, como un incordio constante, para que, tanto la administración nacional como la regional, las hagan efectivas.

Pero en el largo plazo las medidas deben ir encaminadas también en otra dirección. Debemos plantearnos si, ante el abandono de la seguridad estatal y regional, es rentable este modelo. Nuestros agricultores ya está hartos del ‘Agua para todos’ y necesitan soluciones. El edil de Agricultura Antonio Moya a destacado a esta redacción que hace tiempo se inició el proceso para obtener el sello de Indicación Geográfica Protegida, concretamente de las variedades Baby Gold 6 y Romea. Asimismo, matiza que es “imposible” obtener el de Denominación de Origen, porque no disponemos de variedades autóctonas (como era el caso de los Marujas o los Pipas) debido a la plantación de fruta extratemprana foránea. También advierte que es un proceso lento que debe tener el visto bueno de Murcia, Madrid y Bruselas respectivamente. Sin embargo, las pruebas de calidad que ya ha realizado la Universidad Politéctica de Cartagena apuntan buenos indicios, ya que estas variedades han sido comparadas con las de Badajoz y las superan en los indicadores de calidad. Que consigamos que nos otorguen ese sello es un paso importante pues daría un valor añadido a nuestra plantación, un indicador de calidad con el que, además, se puede exigir mejores precios en el mercado. Sería una diferenciación y la creación de la “marca Cieza”. Probablemente, esta vía sea, en el largo plazo más beneficiosa para la economía local que la proliferación de fruta extratemprana que, desgraciadamente, se hiela, al florecer, en algunas zonas de nuestra geografía con demasiada frecuencia.

En realidad, son apuntes que se deberían tener en cuenta, aunque la solución tiene que salir del consenso, de la unión de todas las partes implicadas a través del Consejo Agrario Local. En este ámbito todos los actores deben obviar los intereses partidistas y políticos y buscar el que de verdad importa: el interés general de la economía de Cieza. Por tanto, no parece descabellado sino un cambio de modelo sí una diversificación como señalaba la semana pasado el coordinador de IU Francisco Saorín. Porque, como reseñábamos al inicio, esta problemática se está convirtiendo en cíclica (a lo que hay que añadir la crónica falta de agua). Casi todos los años nos encontramos con heladas que repercuten negativamente en la economía local: pérdidas para agricultores, para trabajadores y para el empleo indirecto; además de los problemas de salud derivados de las quemas. Se ha convertido en un círculo vicioso.

 

 

 

 

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One thought on “Editorial

  1. José Antonio Camacho llegó al mundo en Cieza, población murciana, el 8 de junio de 1955. Fue en su localidad natal donde empezó a destacar con el balón en los pies y tras jugar en el Cieza se marchó al Albacete.

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