“Cuando el estado de derecho falla, solo queda la revolución”

Carlos J. Lucas Gonzalez - Cronicas de siyasaEsta semana pensaba hablar del agua. De la mafia del agua. De los engaños, de las mentiras, de las estafas, de la manipulación, de los planes hidrológicos….Pero lo guardo para otra ocasión. Si bien el agua es un tema de primera necesidad, creo que la justicia en una democracia es de vital importancia.

Llevamos unos años en los que los procesos judiciales, las sentencias y las condenas, no solo no son comprendidas por una amplia mayoría social, sino que crean un clima de inseguridad indigno de una sociedad democrática.

Vivimos en un país en el que el gobierno ha sido descrito como Organización Criminal:”Grupo de personas que, buscando alcanzar sus objetivos (que pueden ser riqueza o poder), realizan acciones que van en contra de la legislación existente“. Entonces, si los representantes del pueblo no representan al pueblo, ¿qué nos queda? La justicia.

Nos queda la justicia ciega, sin ambigüedades, la que trata a todos por igual, la que infunde seguridad y nos protege como personas individuales y como sociedad.

¿Y si la justicia no representa a la sociedad, sino a ciertos intereses? Pues entonces solo nos queda la revolución. Solo queda la lucha en la calle. Hay que romper la baraja, porque obviamente, el juego no tiene las mismas reglas para todos.

El juicio de “La Manada” crea precedente, sienta jurisprudencia. Y el mensaje es muy claro: “Mujer, o violada y muerta, o abusada y callada”.

Si una mujer no forcejea, es abuso. Si una mujer se resiste, patalea, cierra las piernas con fuerza y dice más de tres veces que no, es violación.

Pero, ¿y si una mujer consigue sacar un arma y acaba con su violador?

Otra sentencia reciente responde a esa pregunta, la del anciano de 83 años Jacinto Siverio. Fue declarado culpable al considerar que aunque actuó en defensa propia y la de su familia, tenía otras alternativas “menos gravosas” para salvaguardar su integridad física y la de su esposa sin matar al asaltante. Jacinto fue encañonado en la sien con una pistola simulada y le golpearon, por lo que sufrió diversos eritemas y contusiones. Su mujer sufrió varios hematomas y erosiones y una fractura desplazada completa del hueso ganchoso carpiano. El anciano también ha sido condenado a indemnizar con 20.000 euros a la madre del fallecido ladrón.

Te cagas. Tendré café preparado, todos mis ahorros y mi mejor sonrisa por si alguien decide asaltar mi casa.

También podríamos hablar de terrorismo. Otro caso que también levanta ampollas, es el caso de Altsasua. Varios chavales llevan más de 500 días encerrados, acusados de terrorismo por pegar a dos guardias civiles y a sus parejas. Hace dos días, nos desayunamos la noticia de la aparición de un video en el que se desmonta y desmiente completamente la versión de los guardias civiles. Uno de ellos declaraba que fue apalizado brutalmente. Este aseguraba que su camisa blanca, mostraba los efectos de tal paliza, rota, sucia, manchada de sangre, con huellas de patadas…El vídeo muestra a dicho agente con su camisa impoluta tras la pelea, con actitud desafiante. Llegando a golpear y tirar al suelo el móvil de uno de los acusados que estaba grabando la escena. El juez conocía la existencia del vídeo desde el inicio del proceso, pero lo había desestimado como prueba. Ahora gracias a la presión e insistencia de los padres de los acusados lo incluyen como prueba. ¿En qué lugar queda la justicia? ¿Cómo se puede explicar que conociendo el vídeo y sabiendo que la declaración del agente de la guardia civil era mentira, se haya mantenido a unos chavales 500 días en la cárcel? Sesenta años piden, basándose en una mentira.

También podríamos hablar de Urdangarín, su socio y la infanta. Podríamos hablar de los fiscales que toman cañas con los acusados en la terraza de un bar. Podríamos hablar de cómo se ponen y quitan jueces amigos o enemigos. Podríamos…

Podríamos hablar de muchísimos casos, pero es el momento de dejar de hablar y empezar a actuar.

Cuando el gobierno no representa, no hay lugar para la paciencia. Cuando la justicia no defiende, no hay lugar para el respeto. Cuando la democracia no es libre, no hay lugar para el diálogo. Cuando la mayoría siente que algo no está funcionando, no hay lugar para las medias tintas.

Solo hay lugar para la lucha. SOLO NOS QUEDA LA REVOLUCIÓN.

 

 

 

Compartir esta noticiaShare on FacebookTweet about this on Twitter

Escribir un comentario