Cuando la educación no importa

                           

La educación, la transmisión de la cultura y del avance de la humanidad, ha sido desde los tiempos más remotos la fuente de saber que nos ha transformado de simples homínidos en seres humanos. Esa llama de conocimiento ha estado en numerosas ocasiones en peligro de apagarse. Durante la Edad Media, una etapa humana en la que imperaba el caos y la barbarie, fue celosamente protegida, en el mundo cristiano, por los frailes en las recónditas bibliotecas de los monasterios, con obras de copistería y transmisión y, sobre todo, protección de de los saberes acumulados durante generaciones.

En la sociedad del bienestar, y nuestra Constitución así lo cataloga, se ha considerado uno de los pilares de la sociedad, junto con la sanidad y las libertades, al que todo el mundo tiene el derecho de acceder y debe ser protegida y promocionada por el gobierno. Esto es en la sociedad del bienestar que se inicia en la década de los 60 del siglo pasado. Porque no siempre fue así. Anteriormente, accedían a ella las clases privilegiadas. En mi época fue así. Y alguna de las políticas educativas van encaminadas en la misma línea.

De esto último se podría hablar largo y tendido. Sin embargo, hoy nos centraremos en cómo se actúa con los educadores. Muchas personas piensan que la vida laboral de un profesor es magnífica. Que tienen un buen sueldo, muchas vacaciones y poco trabajo. Pero es un mito. Analicemos realmente cuáles son sus condiciones, en especial la de los interinos de Secundaria y los asociados de la Universidad.

Os quiero poner de ejemplo estas dos figuras de profesores porque es donde se refleja fielmente cuál es la actitud del gobierno con ellos. La creación de bolsas de interinos en Secundaria tiene como objetivo el de cubrir posibles vacantes y bajas a lo largo del curso, algo transitorio. Aunque se está utilizando para disponer de mano de obra barata. No se cumplen las tasas de reposición y las plazas que deberían cubrirse mediante oposición, con plazas fijas, no se convocan y se emplea esta bolsa. Un interino puede ser adjudicado, por ejemplo, para cubrir una vacante parcial en Águilas, percibiendo 600 euros y debiendo pagarse los gastos de desplazamiento, y sin poder rechazarlo a no ser que se presente un contrato porque automáticamente le expulsan de las listas de interinos. Unas condiciones ‘geniales’. Y desempeñará su labor docente en clases sobresaturadas de alumnos, sin percibir las vacaciones de verano, a no ser que haya trabajado durante todo el año (algo improbable) y debiendo realizar más horas en su casa (corrección de exámenes y trabajos y preparación de clases). Como decía, condiciones ‘magníficas’. A la administración le interesa seguir disponiendo de esta mano de obra barata que nació como algo pasajero y se está perpetuando en el tiempo.

En la Universidad la situación es similar. Aquí está la figura de profesor asociado con similares condiciones laborales a las anteriormente expuestas. Y con la misma intención. No se convocan las plazas necesarias y se cubren con asociados. Asociados que realizarán muchísimas horas extras (sin percibir) como los secundarios con la corrección y preparación. Y con sueldos estratosféricos. Si realizan 4+4 horas semanales cobrarán 400 euros y si son 6+6 pues 600 euros. Sin percibir sexenios, ni antigüedad, ni demás ventajas que puedan tener el resto de profesores de la Universidad. Y en la Universidad de Murcia, por ejemplo, casi la mitad de los profesores son asociados.

Esta semana el rector de la Universidad de Murcia, José Orihuela, le reprochaba al anterior equipo de rectorado la falta de valentía para revertir esta situación durante su mandato. José Cobacho, el anterior rector, le respondía argumentado que se luchó con la CCAA para revertir esta situación pero siempre se encontró con la negativa de la misma y que ahora que la Universidad dispone de más dinero es más fácil hablar. Pues yo les digo que se dejen de discusiones de besugos. Ninguno de los dos ha hecho lo suficiente. Porque ni habiendo ni dejando de haber dinero la situación de los asociados ha cambiado. Ni en épocas de bonanza ni en la etapa de la estafa (o crisis, como se la quiera llamar) se hizo nada por solucionarlo. Ha habido dinero para obras faraónicas o belenes millonarios en hospitales, como el de Castellón, y en prevendas varias y corruptelas; pero como dice la canción ‘todo sigue igual’.

Toda una vida preparándose para acabar en estas condiciones laborales, con unas ‘altísimas’ probabilidades de encontrar la estabilidad laboral y las condiciones acordes a su preparación. Y es que ‘Spain is diferent’. Dicen que hay ‘titulitis’, que en ocasiones es cierto. Igual de cierto que hay fuga de cerebros. Por ejemplo, en Alemania y el mundo anglosajón el doctorado está valorado en su justa medida, incluso en la empresa privada. Aquí, sin embargo, pensamos que un doctor es un médico cuando ni todos los doctores son médicos ni todos los médicos son doctores. Volvemos a los tiempos en los que se decía ‘pasas más hambre que un maestro de escuela’. Y la cosa no es asunto baladí. Estamos hablando de los educadores de las generaciones venideras aunque, en el imaginario colectivo, siempre serán esos sobrevalorados haraganes y muy bien pagados. Cuestión de pareceres y de realidades.

 

 

 

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One thought on “Cuando la educación no importa

  1. Bj

    No se por que sera pero las universidases españolas nunca aparecen entre las mejores del mundo. A lo mejor os lo teneis que mirar. Por algo sera. Poltrona, funcionaritis… y al final nada, fabricas de parados frustrados

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