Diego J. García Molina celebra el aniversario de Crónicas de Siyâsa

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Un año juntos

La mayoría de veces no sabemos cuándo termina una relación indefinida, lo que si sabemos es cuando empieza; ha pasado un año, quien lo iba a decir, desde que empezó la aventura en prensa escrita de Crónicas de Siyâsa. Languidecía el verano en pleno agosto, junto al Mediterráneo, de escapada con mi mujer, cuando me llamó Javier para darme la noticia: el periódico saltaba a formato papel y el primer número se publicaba en Feria. Sorpresa.

Alrededor de dos años antes, en breve serán tres años, cenábamos en su casa porque tenía decidido lanzar un periódico en formato digital y quería comentar conmigo algunos aspectos técnicos, y de otra índole, sobre el particular. Yo pensé y le aconsejé un blog de noticias, por su sencillez, sin embargo, él tenía entre ceja y ceja un portal web, lo cual implicaba una inversión en el alojamiento web, la programación de la página, actualización diaria, etc. En ese momento eran varios los digitales que tenían arraigo en Cieza junto a la fuerte implantación de lustros que tenía el único periódico en papel que se editaba en el municipio, aún así, la determinación era firme.

En ese momento él estaba ocupado en un trabajo interino fuera de su ámbito vocacional, por lo que tenía poco tiempo libre, no obstante, las ganas y la ilusión se palpaban a simple vista. Se dio varios meses de margen para intentar hacerse un hueco en la información ciezana puesto que el periódico debía ser autosuficiente y también arrojar un beneficio que hiciera rentable la inversión en tiempo y dinero. El trabajo duro, el anhelo de éxito y el amor por el periodismo hicieron el resto. La decisión de editar un periódico semanal era todavía más arriesgada, por necesitar un desembolso semanal importante para su impresión y distribución, pero el órdago ya estaba lanzado, los dados estaban en el aire, alea iacta est.

Javi es mi amigo, no puedo negarlo, ni querría; amigos desde aquellos momentos cuando las amistades se hacen para toda la vida, 14 años tenía yo cuando nos conocimos en el primer año de instituto. Demasiadas aventuras juntos, complicidades, risas, dificultades superadas y confianza terminaron de forjar esta fraternidad. Es por ello que no puedo dejar de admirar sus logros desde aquellos días cuando nuestra evolución en los estudios siguió trayectorias dispares. Hoy día, con un doctorado en periodismo en las alforjas, habiendo dado clases en la universidad y en la actualidad profesor de bachillerato, el éxito conseguido con su criatura, Crónicas de Siyâsa, es más que merecido, y lo que todavía quede por llegar.

El portal web es la referencia informativa indiscutible en nuestra ciudad y era necesario que una alternativa en papel hiciera una sana competencia al semanal que hasta ese momento ostentaba el monopolio periodístico; no es solo beneficioso, sino imprescindible para una sociedad, la información libre, contrastada, veraz y si es necesario, incómoda. Crónicas ha cumplido todos esos requisitos, y aunque en alguna ocasión haya supuesto un quebradero de cabeza para su director, estoy seguro de que ha merecido la pena. Si hubiera recibido indiferencia es que no se ha realizado periodismo de calidad.

Por mi parte, es un honor estar colaborando como columnista de opinión desde la primera edición del Crónicas, tanto en la edición digital como en la de papel. El tener la oportunidad de poder expresar mi opinión libremente en este espacio es un lujo que intento aprovechar al máximo, sobre todo desde mi responsabilidad como coordinador y portavoz en la Región de Murcia de Unión, Progreso y Democracia (UPYD). Mayor honra todavía es tener como compañeros de columna a plumas con la trayectoria y solera de José Antonio Vergara, Tino Mulas, Antonio Balsalobre o el poeta Pepe Belló, entre otros muchos que han tenido a bien colaborar con su sentir en este medio.

Por todo ello, no me queda más que agradecer a Javier la distinción de participar en esta bonita iniciativa que tantas satisfacciones está dando, aunque quizás, se necesite un tiempo para que se valore en su justa medida. Y, sin duda, el mayor agradecimiento va hacia aquellos que, sin su participación, todo este trabajo no tendría sentido: los lectores.

 

 

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