Editorial

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NO TODO VALE

La Concejalía de Comercio ha tenido una idea encomiable. Realizar durante esta pasada Navidad una fiesta para relanzar el consumo local y evitar que los ciezanos y ciezanas decidan salir de la localidad para hacer las compras típicas de estas fechas. Decimos que es una magnífica idea ya que proporciona nuevas actividades de ocio a la cidadanía y que, además, han sido un éxito de participación donde padres y niños han podido disfrutar. Eso por una parte. Por otra, la economía local es un circuito interno que debe revalorizarse en un mundo extremadamente globalizado. Y eso es lo que debe hacer el Consistorio: revalorizar lo propio y proponer el consumo entre nuestros comercios que ya sufrieron las consecuencias de un sector fundamental durante la crisis económica como fue el de la construcción. Como decimos, el consumo local es una cadena en la cual si uno de los eslabones se resiente afecta al resto.

Sin embargo, se ha producido un detalle que, aunque no debe empañar esta loable iniciativa, queremos poner de manifiesto. No todo vale. Una de las actividades consistía en la celebración de un concurso cuyo premio otorgaba al ganador efectuar un viaje por paradores españoles, tanto para el cliente como para el comercio. Cuando un cliente realizaba una compra en un comercio se podía fotografiar y subir la instantánea al perfil del Facebook de la Concejalía. A partir de entonces, el que más ‘Me Gusta’ obtuviera sería el ganador. Y aquí vino la trampa. Un empleado de la Concejalía de Comercio detectó votos irregulares a los participantes a través de perfiles falsos o de dudoso origen. Inmediatamente, se advirtió que éstos no serían tenidos en cuenta a la hora de nombrar un ganador.

No desconocemos que la picaresca a estado presente en España desde tiempos inmemoriales, ya plasmada en el siglo XVI en la ‘El Lazarillo de Tormes’. Pero no nos parece de recibo que se empleen este tipo de acciones en una actividad impulsora de la economía local, en unas fechas de ambiente navideño y para obtener un viaje. Que de ello no de depende la economía particular de cada cual. Este lamentable aspecto pone de manifiesto los pocos escrúpulos de algunos que consideran que todo vale para obtener lo que quieren, al precio que sea. Aunque sea el de su propia catadura moral. Pues no, no todo vale. Es una fiesta revitalizadora del comercio que, además, proponía actividades para que los más pequeños disfrutasen de la Navidad. ¿Realmente son estos los valores que queremos transmitirles?

No. Solamente, esperamos que aquellos que actuaron de esa manera recapaciten y hayan aprendido la lección. Hay que aprovechar las buenas iniciativas y disfrutar de la Navidad, y no dejarnos atrapar por mezquindades tramposas. Pero como decíamos anteriormente, este lunar no debe empañar una buena iniciativa que esperemos se repita en épocas venideras por el bien de la economía local, de nuestros comercios y de todos nosotros. Porque es una cadena que no debemos dejar que se rompa.

 

 

 

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