El próximo gobierno murciano según Diego J. García Molina

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Pacto a la murciana

La semana pasada se celebraron las elecciones municipales, autonómicas y europeas en un atípico superdomingo electoral. Al igual que en los anteriores comicios, el PSOE mejora sus resultados en todas las participaciones prácticamente en el mismo porcentaje que disminuye el apoyo a la formación de extrema izquierda Podemos, tanto monta. El efecto de la ley d’Hont ha hecho el resto para que consiga amplias mayorías, aunque no suficientes. El problema, en nuestra democracia, es que el ser la lista más votada no garantiza la gobernación por lo que se hace necesario en algunos casos, y más en este panorama de exagerada atomización de partidos, el apoyo de hasta 2 o incluso más formaciones.

En un artículo anterior comentaba lo positivo que había sido que en las elecciones generales el PSOE tuviera la opción Ciudadanos para conseguir mayoría absoluta. De este modo tiene la posibilidad de escoger y no estar abocado, para hacerse con el poder, a entenderse con el brazo político de la organización terrorista ETA, los partidos secesionistas que están desafiando todavía la legalidad constitucional española y cuyos líderes están siendo juzgados en el tribunal supremo, o el partido populista Podemos, como sucedió en la legislatura anterior en la famosa moción de censura. Nadie le obliga a negociar estos apoyos, pero en ocasiones parece que el objetivo es el poder y no que se va a hacer con él una vez conseguido.

En estas elecciones tenemos un resultado similar al de hace un mes en la mayoría de circunscripciones lo que obligará a los partidos de diferente signo a pactar, a dialogar, a entenderse, a ceder… Con el añadido de que Ciudadanos, como ya ha demostrado, no tiene empacho en pactar con PP o con PSOE, siempre que pueda obtener algún beneficio; hasta con Podemos ha llegado a acuerdos, como ha sucedido en Fuerteventura. No hay duda de que los partidos aprovecharán los resultados obtenidos a la hora de pactar globalmente acuerdos, incluso algunos lo pedían antes de las elecciones; por ejemplo, Podemos estimulaba a sus votantes para conseguir buenos resultados en ayuntamientos de cara a poder negociar su entrada en el gobierno de Pedro Sánchez haciéndose con algún ministerio. Incluso es posible que veamos casos de “cambio de cromos”, repartiendo botín entre los partidos a conveniencia, dejando el gobierno de una autonomía a uno, a cambio de obtener una alcaldía apetitosa para otro. Veremos.

No obstante, hay un hecho que me ha llamado poderosamente la atención, particularmente aquí en Murcia. El PSOE ha ganado las elecciones a la asamblea regional por la mínima, apenas 800 votos y 2 décimas de diferencia sobre el Partido Popular; esa ligera distinción le otorga un escaño más. Sin embargo, el bloque de derechas etiquetado por el propio partido socialista como “trifachito”, por aquello de fachas, tiene una holgada mayoría sumando los diputados autonómicos de los 3 partidos que lo conforman, resultado, sobre todo, por el mal resultado de Podemos en la cámara autonómica.

La sorpresa viene provocada por las desmesuradas reacciones que se han desatado desde numerosos ámbitos en nuestra región presionando a Ciudadanos para que apoye al PSOE a hacerse con la presidencia de la comunidad. Periodistas, presuntos intelectuales, artistas; todo el mundo le exige hacia donde ir su voto. Un grupo de personalidades relevantes de la región ha firmado un manifiesto e incluso han creado una iniciativa en change.org apoyada por un par de miles de personas hasta el momento. Los argumentos son totalmente maximalistas, ser la lista más votada (recordemos, 800 votos en una comunidad con 1,5 millones de habitantes), regeneración, PP corrupto, o alertando del peligro, por supuesto, de pactar con Vox; los esfuerzos denotan un poco de desesperación. Para mí gusto, estas conminaciones son totalmente antidemocráticas, la campaña ha terminado y los electores ha tomado su decisión. Además de que el PSOE no es quien para hablar de regeneración o de lucha contra la corrupción, solo la suma del dinero defraudado en el caso de los ERE en Andalucía supera a todo lo robado por el resto de los partidos juntos. Ahora toca a los partidos negociar y pactar con quien consideren, los votantes tomarán buena nota y no tardaremos mucho en volver a las urnas para avalar o refutar la decisión tomada.

Por cierto, se ha descolgado el presidente de la autonomía gallega, Alberto Núñez Feijoo con unas descacharrantes declaraciones a cuenta del pronunciamiento de Ciudadanos antes de las elecciones en contra de pactar con el PSOE: no se le ha ocurrido otra cosa que decir que si ahora pactan con los socialistas estarán incurriendo en fraude electoral. Estas palabras se desacreditan por sí mismas. En el plano negativo, quiero concluir constatando la pena que da ver que ningún partido tiene en cuenta realmente las preocupaciones de los murcianos, nadie habla de educación, sanidad, empleo o infraestructuras, tan solo de quitar a unos para poner a otros. La regeneración que de verdad necesita nuestra clase política no va a salir de los partidos que van a ocupar los sillones de la Asamblea Regional.

PS: mis fuentes me avisan de que se está negociando un reparto entre PSOE y Ciudadanos de la alcaldía y la presidencia de Murcia. Es posible que nos llevemos una alegría finalmente y el aire regenerador entre por las ventanas del palacio de San Esteban y Ballesta expíe sus pecados hacia el sur de la ciudad abandonando el cargo, a pesar de la victoria. La democracia es así, respetémosla.

 

 

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