Ideologías versus Ideas

Antonio-Balsalobre-cronicas-siyasaOjos que a la luz se abrieron

un día para, después,

ciegos tornar a la tierra

hartos de mirar sin ver

                                          A.Machado

La voz ideología tiene diversas acepciones mas, para este caso, me interesa aquella que la define como el conjunto de creencias o convicciones fundamentales que conforma el pensamiento de una persona, colectivo, movimiento cultural, etcétera.

Si acudimos a su raiz griega, la palabra idea está unida al verbo ver. Otras reminiscencias etimológicas asemejan idea con cuanto con sabiduría tenga que ver.

Sirva este sucinto exordio para centrar la cuestión y sepan, desde ya, que amo las ideas tanto como detesto las ideologías.

Si repasamos la Historia, las ideologías han sido los más letales pretextos por cuya virtud el hombre ha sido un lobo para el hombre. Sabiamente administradas, en manos de cínicos o locos, las ideologías han segregado, radicalizado y maniatado a la sociedad hasta límites insospechados. Las hay políticas, religiosas, filosóficas y de toda índole. Comparten un mismo objetivo: neutralizar a la razón y pervertir la verdad hasta convertir a la persona en un ser alienado y previsible.

Por contra, cuando la razón ha irrumpido con fuerza en la Historia, la civilización ha dado pasos de gigante.Pisadas firmes e ilustradas que anduvieron pese a muchos orates y que otros tantos se empecinan en desandar.

Nuestro tiempo no es ajeno a este fenómeno. Bastará con sintonizar un dial cualquiera, leer uno entre tantos periódicos, ver las noticias de las tres o asomarse a las redes sociales, para cerciorarse de lo movidiza que la tierra se torna bajo los pies. La palabra, entre tanto hedor, apenas encuentra un resquicio por el que asomar.

Me ronda la recurrente sensación de estar en tierra de nadie; de ser rey un día y, al instante, un villano. No se engañen. Las trincheras no solo las hallarán de frente sino justo al lado porque si piensan que están a salvo de este sarcoma sociológico, entonces, definitivamente, nada han entendido.

La libertad no conoce descanso y por la prevalencia de la verdad habremos de renunciar a golosos, aunque efímeros, galardones. La virtud esconde verdaderas recompensas mas suelen ser postreras y no están a la vista de todos porque, como dijo el poeta, hay quienes miran pero no ven. Quienes, de uno y otro lado y por aquellas y esotras razones, andan tras nuestro albedrío, no desfallecen jamás. Nada les detendrá. Así ha sido desde el origen de los tiempos y, pese a nuestros desvelos, lo seguirá siendo.

No entono un cántico por el relativismo ni una apología por el excepticismo; en absoluto. Si nuestras creencias y principios nos hacen libres y dichosos, adelante; mas si el alma halla esclavitud, tristeza y odio, excarcelemos con celeridad nuestro espíritu. Porque las ideas dan vida y las ideologías la quitan; porque las primeras nos hacen sonreir y las otras nos apenan; porque aquellas unen y éstas fragmentan. Porque una cosa es creer y otra obedecer; antes sentir que acostumbrar. Mejor un verso suelto que un poema sin aliento. Mil veces intrépido que temeroso.

Las ideas andan unidas a la invención, a una osadía cautelosa y al análisis permanente. Las ideologías de toda naturaleza y condición son endogámicas y repelen cuanto ignoran. Dispondrán elevados muros y profundos fosos para impedir toda conquista; en este caso intelectual. Porque, coronados nuestros corazones y liberadas las almas por la sabiduría, seremos inmunes a la barbarie. ¿Acaso creen que escasean los censores e inquisidores? Las ideologías no luchan por las ideas; lo hacen por dinero y poder. Así de sencillo y así de escatológico.

El idealista es mucho más que un romántico. Éste se mueve por ensoñaciones y aquél por abigarrados principios. Hasta tal punto  hemos desnaturalizado nuestra esencia que miramos al idealista con condescendencia, casi con piedad. De sobra sé que las ideas no pagan las facturas pero crean la energía que, más adelante, monopolizarán los ideólogos y demás carroñeros.

No pasa un solo día sin que dude de cuanto les he contado pero, cuando consigo mantener bien despierta la mirada, la luz acaba brillando en el firmamento. Justo en ese instante, una paz indescriptible viene a recordarme que debo seguir creyendo en las ideas y combatiendo a quienes, tras prostituirlas, las hacen únicamente suyas.

¿Acaso la paz, el amor, la amistad o la decencia no son hermosas ideas? ¿Acaso las ideologías no han alimentado el odio, bendecido guerras y construido campos de exterminio?

Me siento afortunado y concernido pues, como dijo aquél, hay otro ser por el que miro al mundo porque me está queriendo con sus ojos.

Fdo. José Antonio Vergara Parra.

 

 

 

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