Las industrias conserveras en Cieza en los siglos XIX yXX

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   Imagen de Luis Castex Anaya

El apasionado de la Historia de Cieza, José Olivares, nos habla del recorrido histórico de la industria conservera ciezana, tan arraigada en la sociedad de la localidad, en este interesante y didáctico artículo donde podremos conocer sus propietarios, ubicaciones y anécdotas

José Olivares

La apertura de  estación ferroviaria de Cieza, el  8 de octubre de 1864, y la realizaron diversas obras de arreglo de caminos  en el término municipal, a mediados del Siglo XIX, favoreció el transporte y la distribución  de las mercancías producidas en la comarca a sus puntos de destino.

Los primeros establecimientos de conserva de Murcia surgen a finales del siglo XIX, en pequeños locales artesanos de confitería y en casas particulares de la huerta, elaborando pulpas de melocotón, albaricoque y envasado de tomate y otras hortalizas. Tenemos diversas noticias a este respecto: en 1876, existen dos establecimientos de “almíbares” que son los pioneros de esta actividad en la provincia. En  Cieza se cita al exportador de frutas Silverio Hernández, que  presenta en el Ayuntamiento de la localidad  sus conservas vegetales, destinadas a la exportación.

La interacción entre el sector agrario y el industrial fue crucial para entender, en general, todo el proceso de industrialización de las conservas vegetales en Murcia y concretamente en Cieza. Las inversiones de capital fueron modestas y asequibles, dada la naturaleza de la industria conservera. La industria conservera ciezana se nutre de capital autóctono que proviene de negocios relacionados fundamentalmente con la industria espartera.

Según datos recogidos de la memoria de año 1934 de la Agrupación de Conserveros de las provincias de Alicante, Albacete y Murcia, dos eran las industrias conserveras oficiales que tenían actividad en Cieza en este año: la presidida por el empresario del esparto y banquero D. Mariano Martínez Montiel y la de D. Francisco Guirao Marín, conocido comerciante y fabricante de producto de espartería con la marca comercial “La Campana”. Estos dos emprendedores ciezanos, supieron aprovechar los beneficios de sus negocios de espartería y la riqueza agrícola de la Vega de la Segura con la proliferación de los nuevos regadíos que pronto aumentaría la producción de fruta de hueso, hechos estos que favorecieron, que sus industrias conserveras se expandieran de manera vertiginosa por el territorio nacional y Europa.

Mariano Martínez Montiel (1857 – 1950) fue Director gerente y fundador de la Banca Mariano Montiel S.A que, entre los años 1916 y 1934, incrementó sus beneficios de manera espectacular, hecho que favoreció la creación de nuevos negocios y de Mariano Martínez Montiel S. L. Fue, sin duda alguna, gran emprendedor y empresario. Simultaneó la dirección de la Banca Martínez Montiel con diversas actividades, entre ellas una taberna que a su vez era panadería y la fabricación de productos de espartería, gestión  de los cines, terrazas de verano, plaza de toros, explotaciones agrícolas y conservas vegetales con la marca comercial “La Maja”. Fue  pionero en la elaboración y enlatado de  melocotón entero en almíbar. La fruta de menor tamaño, se trituraba para hacer mermeladas. Debido a los problemas de abastecimiento de suministros de embalses metálicos que en la época sufrió la industria conservera., compraban la hojalata y realizaba las latas en la propia fábrica.

Mariano Martínez Montiel fallece el 10 de febrero de 1950 a los noventa y tres años de edad. A partir de este momento, el legado de este gran empresario ciezano, pasa a ser gestionado por sus herederos: Doña Visitación, D. Cristóbal, D. David y D. Antonio Martínez Camacho. Los sucesores de las sociedades  legadas por D.  Mariano Martínez Montiel continúan con la gestión, como una empresa familiar que gestionaban la Banca, la fábrica de espartería y conservas, y dos salas de cine: Delicias y Gran Vía. Uno de los hitos más importantes que realizaron fue, en el año 1955, la construcción y gestión durante 15 años del flamante Teatro Capitol. Actualmente la zona en que se encontraba la fábrica, es conocida  como Barrio Montiel. Consideremos que es un exiguo homenaje por lo que significó para Cieza esta industria.

Francisco Guirao Marín, conocido comerciante y fabricante de producto de espartería. Posiblemente inició su labor empresarial a finales del siglo XIX regentando una taberna con tienda de ultramarinos y panadería en la ciezana calle de Cánovas del Castillo. A comienzo de los años veinte, tras la I Guerra Mundial, comienza su actividad industrial con la marca comercial “La Campana”. Este empresario ciezano poseía fábricas de conservas en 1929, en Cieza y Archena, aprovechando la creciente producción de frutas de hueso donde elaboraría los productos provenientes del albaricoque, principalmente de la variedad “Búlida” de reconocido prestigio por su textura, sabor y dulzor en todo Europa, principalmente en  Francia y Reino Unido, donde las mermeladas de Francisco Guirao formaba parte de los famosos “desayunos  anglosajones”. La gran expansión de esta empresa se ralentizó durante la Guerra Civil Española  quedando su actividad casi paralizada en el año 1937 por la actuación que realizó el Comité Provincial de Intervención e Incautación de Industrias de Murcia. En la década de los 40, tras la Guerra Civil Española, los sueños autárquicos del régimen apoyan la industria espartera local, que creció de forma espectacular contribuyendo a la  hegemonía industrial de Cieza en este sector.

Esta nueva situación económica es propicia para  las empresas de conservas vegetales de Guirao Hermanos S.R.C., “Los Morotes”, herederos de  D. Francisco Guirao Marín, esta brillante expansión fue frenada de nuevo  por la escasez de materia prima para la elaboración de los botes y tuvieron que paralizar la producción de algunos productos. En octubre de 1940 sólo tenían existencia de pastas y puré de tomate, empleados en las fábricas de pescado del norte de España, donde la empresa Sucesores de Francisco Guirao contaba con la agencia en Navia (Oviedo) regentada por D. José Méndez García, que se encargaba de distribuir los productos de esta empresa en el norte de España.

Salvador Guirao Ortega, uno de los hijos de D. Francisco, realizó un viaje a Madrid y se entrevistó con el ministro de Industria del régimen para solicitarle ventajas arancelarias para la importación de hojalata, cometido que realizó con éxito. “Sucesores de  Francisco Guirao” fue expandiéndose  gracias a la labor de los herederos que delimitaron cada uno su función. La compañía, que en sus comienzos se dedicaba a la industria espartera y conservera, también se adentró en el mundo de la agricultura. En esta faceta impulsó nuevos regadíos en diversas fincas en el término municipal de Cieza con la incorporación de nuevas variedades de melocotón, idóneas para la elaboración de sus productos en sus fábricas de Cieza.

Desarrollaron intensas campañas publicitarias, apostando por el cuidado del diseño, tanto de las etiquetas de sus productos, traducidas a varios idiomas,  como de la cartelería  que  publicitaba las conservas de Hermanos Guirao por toda España y parte de Europa. Disponían de tres camiones para la distribución de sus productos en las provincias cercanas a Cieza. La producción  destinada al extranjero salía a bordo de barcos de vapor desde el Puerto de Cartagena, donde llegaron a ser tan afamados los productos Guirao que la Inspección de Sanidad no supervisaba su conservas por la asegurada solvencia de las mismas. El momento de máximo esplendor de la empresa llego en 1975 cuando  Guirao Hermanos fue la 4ª empresa en contratación de personal en Murcia, con 1.382 personas en plantilla.

Guirao Hermanos S.A. fue, sin duda, la mayor empresa  de conservas vegetales de Cieza y una de las mayor volumen de negocio y de contrastado prestigio de la que luego sería Región de Murcia. A finales de 1982 paralizó su producción, cerrando definitivamente la fábrica en la primera mitad de 1983.

Manuel Fenollar Sandoval, natural de las Torres de Cotillas, se instaló en Cieza para gestionar el despacho central de RENFE, conjuntamente con el  despacho de Palencia. Con grandes dotes para las relaciones empresariales, D. Manuel participó activamente en la vida social y cultural de Cieza. Gracias a la floreciente expansión de los productos procedentes del esparto extraído de los montes ciezanos, el despacho central de RENFE en Cieza vio crecer su facturación. Con el capital obtenido en esta actividad, el Sr. Fenollar  instaló una pequeña fábrica de conserva vegetal en 1958, donde producía melocotón en almíbar y tomate destinando buena parte de su producción conservera al mercado exterior. En los años sesenta, debido a la gran competencia que existía en el sector, paralizó la producción y se dedicó a la plantación de parrales de uva de mesa en sus explotaciones agrícolas en Cieza.

Francisco Marín Giménez, de origen caravaqueño, pertenece a una familia íntimamente relacionada con la agricultura, transformación de frutas, hortalizas y las conservas. Desde 1957, en Caravaca de la Cruz, D. Francisco Marín inicia su actividad empresarial en solitario en Calasparra, donde se hace cargo de una pequeña fábrica de conservas vegetales. Unos años más tarde se instala en Cieza en el Camino de la Estación, en las naves de Joaquín Gómez “el Gallego” y posteriormente comienza la elaboración de sus productos conserveros, principalmente melocotón, alcachofa y tomate en su factoría en el Camino de Abarán con el nombre comercial “La Ciezana”. Obtuvo gran prestigio por la calidad de sus conservas hasta que cerró sus puertas en la década de los ochenta del siglo XX.

El 1964 un grupo de propietarios de grandes fincas agrícolas, animados por los hermanos Francisco y José Guardiola Torres, conocidos en Cieza como los “Chapulí”, deciden fundar la Cooperativa del Campo y Caja Rural «Nuestra Señora de Lourdes.  Conocida en la localidad como “la Cooperativa de Barratera” para la mejor gestión de sus productos en fresco además de la transformación de los mismos en conservas vegetales.  La idea fue bien recibida por un buen número de propietarios, todos ellos pertenecientes a familias muy influyentes en el contexto local, regional e incluso nacional. Muestra de ello es la declaración como industria agrícola de interés preferente el 15 de mayo de 1965 por parte del Director General de Economía de la  Producción Agraria, además de la visita que realizaron a sus instalaciones los príncipes de Asturias, por entonces Juan Carlos y Sofía.

La actividad de la cooperativa fue creciendo, con gran demanda de mano de obra, sobre todo mujeres, que con la  realización de campaña de verano, obtenían un buen sustento que ayudaba a la economía de sus familias y los más jóvenes  se pagaban sus estudios.  En sus comienzos, esta conservera fabricaba el preciado melocotón en almíbar y tomate; luego introdujeron en el mercado otros tipos de productos como conservas de pera, guisante y alcachofa.

En los años ochenta, graves problemas financieros, frenaron en seco la expansión de esta industria conservera, viéndose obligada a la disolución de la cooperativa. Las instalaciones se cerraron durante unos años hasta que se hizo cargo de la misma la familia Martínez  Lozano, de Lorquí, con la marca comercial “Mickey” y con dilatada experiencia en la industria conservera desde 1924, año en el que D. Francisco Martínez Lozano iniciara esta empresa familiar. En su fábrica de Cieza la empresa Martínez Lozano elaboraba  conserva de melocotón, albaricoque, cereza, alcachofa, higo, pera, uva, melón y champiñón. Hasta que, sobre el año 2005, fue disminuyendo la producción y las instalaciones de Cieza se quedaron sólo como almacén.

Con la finalización de la actividad conservera de Martínez Lozano se cierra de momento una historia que comenzaría con sus pioneros. Estos empresarios supieron aprovechar la coyuntura, incluso en época de crisis, innovando hasta que consiguieron poner a sus empresas entre las mejores del país.

 

 

 

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