La invasión de Cieza: el hecho histórico y la ‘Fiesta del Escudo’

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Artículo histórico que narra, de manera rigurosa y documentada, la invasión de las tropas granadinas en 1477 y el origen de la popular ‘Fiesta del Escudo’

Javier Gómez

‘Por pasar la puente nos dieron la muerte’, así reza, de forma categórica, el escudo de Cieza. Tal fue el trauma para este municipio de los sucesos acaecidos en 1477 que lo eternizaron en el emblema municipal. Como un recordatorio indeleble de la tragedia que asoló la villa. El Domingo de Resurrección de aquel año resultó totalmente paradójico para la población cristiana de la antigua Çieça, pues les trajo muerte, destrucción y esclavitud.  El 6 de abril de 1477 ha pasado a la posteridad para Cieza como la fecha en que ésta fue destruida. Aquel día la ciudad fue pasto de las llamas y sus habitantes fueron asesinados o hechos esclavos. Nadie quedó tras el saqueo de las tropas nazaríes del Reino de Granada. Si algún visitante hubiera pasado por allí ese día sólo podría ver las calles llenas de cadáveres y las cortinas de humo de una ciudad devastada. Este hecho se conmemora actualmente con una festividad muy joven, pues comenzó a celebrarse hace una década. Este es el acontecimiento que está más impregnado en el imaginario colectivo ciezano, y que se ha transmitido oralmente de generación en generación. Un suceso típico de las zonas de frontera, como era la comarca en el siglo XV, y que, aunque no lo fuera, puede tomarse como una venganza por la expulsión de la población musulmana de la comarca durante las revueltas mudéjares que se produjeron en el Reino de Murcia a mediados del siglo XIII y especialmente la de Medina Siyâsa, la legendaria urbe musulmana de Cieza. Y todo ello acaeció solamente quince años antes de que los Reyes Católicos unificaran España y decretaran la conversión forzosa de toda la población árabe.

El hecho histórico

Aquel fatídico día terminaba la Semana Santa y la población fue sorprendida durante la madrugada. Las tropas del rey de Granada, Muley Hacén, entraron en la villa sin que los ciezanos se percataran de su presencia hasta que el desenlace se veía inevitable. Siguiendo las Actas Capitulares de Murcia y la propia carta que el Adelantado de Murcia envió al Rey Católico, Fernando de Aragón, las tropas nazaríes estaban compuestas por 4000 soldados a caballo y 30000 a pie, con el propio con Abu-l-Hasán a la cabeza. La entrada en la ciudad no les supuso gran esfuerzo, ya que los habitantes estaban confiados al existir una  tregua firmada entre los Reyes Católicos y el Rey de Granada, además de encontrarse en una época propia de recogimiento para los cristianos como es la Semana Santa.

Si a estas circunstancias añadimos que Cieza carecía de fortificación y muros, se puede comprender la facilidad con la que los nazaríes camparon por la villa. A pesar de la resistencia de la población ciezana la tragedia se consumó. El número de fuerzas estaba totalmente desequilibrado, además se debe tener presente que los aldeanos carecían de disciplina militar. Los documentos históricos que se conservan enumeran las muertes de los ciezanos entre sesenta y ochenta personas. Aunque lo más grave fue el apresamiento de la totalidad de la población que, entre hombres, mujeres y niños, ascendía a más de 500 personas incluido el Comendador, Gonzalo Talón, y el alcalde de Murcia, Pedro Riquelme, que se encontraba en aquella fecha en la villa pues se había refugiado allí con su familia debido a la epidemia de peste que asolaba la capital del reino. En base a las investigaciones de la Dra. Isabel García Díaz, que ha elaborado un interesantísimo libro titulado “El saqueo de Cieza de 1477: Historia y Leyenda”, el ataque se pudo producir, de manera involuntaria, por culpa del Adelantado del Reino de Murcia, Pedro Fajardo, ya que éste solía hacer incursiones en las zonas de la frontera aprovechando la incapacidad defensiva de las poblaciones musulmanas; incluso apresó a los viajeros de un barco que atracó en Cartagena buscando refugio porque los perseguía otro noble castellano. Probablemente, la razia granadina se produjo como represalia por alguna de las realizadas por el Adelantado Fajardo, como el mismo reconoce en la misiva que el envía al Rey Fernando: “e embiele decir [al rey granadino] con dos moros mudexáres que me maravillaba de un tal Rey como él entrar assí en tiempo de paz, estando la gente segura , e quebrantar lo capitulado e asentado con el Rey e Reyna, nuestros senyores, e que si lo facían por enojo que de mí tenía, que dexasse Çieça, que era de la Orden de Santiago e so amparo de los dichos Rey e Reina, e que se viniesse a Molina, a do yo lo esperaba”.

Sin embargo, la respuesta de los Reyes Católicos no fue, quizás, la esperada por los habitantes del Reino de Murcia, pues mandaron negociadores y prohibieron expresamente las represalias y el rescate de los cautivos hasta que no se resolvieran las negociaciones. Los Reyes no querían se iniciara una espiral de violencia en la frontera granadina y precisaban apaciguar la zona mientras solucionaban los conflictos que mantenían con Portugal y el marquesado de Villena. Es por ello por lo que la población ciezana permaneció cautiva, prácticamente en su totalidad, en las mazmorras de La Alhambra denominadas “El Corral de Cieza la Desdichada”, situadas entre las torres Bermejas y Los Mártires. De esto tenemos conocimiento, merced a los documentos históricos y a su compilación por parte de la Dra. García Díaz, sobre la fuga y rescate de alguno de ellos e, incluso, del medramiento de otros como es el caso de Pedro López, “El Escudero”, quien sirvió primero en el ejército nazarí y, posteriormente, en el de los Reyes Católicos. 

La leyenda

Un acontecimiento de estas características, en aquellas fechas, es proclive de exaltarse mediante leyendas, como fue el caso. Surgieron dos de estas leyendas en los municipios vecinos de Caravaca de la Cruz y Jumilla, ambas con el ánimo de enardecer, por un lado, a la Vera Cruz de Caravaca y, por otro, a las familias de linaje de Jumilla. En la primera de ellas, el bachiller Juan de Robles Corvalán cuenta que las tropas nazaríes fueron interceptadas en su huida por supervivientes de Cieza que llamaron en su auxilio a tropas de Lorca. Una vez en batalla la Vera Cruz se les apareció, y les otorgó la victoria a los cristianos que mataron a los musulmanes y liberaron a los cautivos. La segunda de ellas, narrada por el canónigo Lozano, asegura que Andrés Matheo Guardiola y Aragón, capitán jumillano, auxiliado por tropas del Marquesado de Villena, masacraron a los granadinos cuando se disponían a abandonar la villa, con lo que la nobleza jumillana quedaba en muy buen lugar, como los salvadores de las afrentas infieles. Sin embargo, ninguna de estas leyendas están documentadas y son completamente falsas, ya que no coinciden con las fuentes auténticas y verificables de la época, como son las Actas Capitulares de Murcia y la carta de Pedro de Fajardo al Rey Católico. Incluso en el caso de la leyenda jumillana se falsificó una carta del capitán que posteriormente se hizo desaparecer. Pero la más curiosa y de mayor arraigo en Cieza es la conocida como “La Leyenda de la Muda”. Fray Pascual de Salmerón relata que aquel Domingo de Resurrección se encontraba la mayor parte de la villa en la Ermita de San Bartolomé en Misa de Pascua. Entonces irrumpe una habitante de la localidad que era muda y trata de hacer entender, mediante gestos, a la población de la llegada del ejército musulmán, pero no logra que la entiendan, así que se produce el milagro y es capaz de hablar, y grita: “Moros vienen”. Una vez escuchada la noticia por los ciezanos, éstos salen en masa y acuden al encuentro con los nazaríes en la entrada de la población, sobre el Puente de Hierro, donde mueren en la batalla. Se magnifica la tragedia otorgándole un carácter épico y relacionándolo con el escudo de la localidad. 

Desarrollo de la fiesta

La Hermandad de San Bartolomé es la encargada de dirigir y coordinar la Fiesta del Escudo que se celebra como conmemoración de este hecho histórico. Se viene desarrollando el último fin de semana del mes de abril desde la última década. Esta joven fiesta vio la luz debido al interés de los vecinos de Cieza de perpetuar su historia, y transcurre con bastante similitud a las tradicionales fiestas de Moros y Cristianos del Levante español; aunque con importantes matices y rasgos diferenciadores. En ella participan multitud de kábilas musulmanas como son Abencerrajes, Alamines de Abu-l-Hassán, Al-Arifas, Alfaquíes, Nazaríes de Siyasa, Halcones de Al-Sabika, Galzules y Andelma y mesnadas cristianas como Caballeros y Damas de la Villa de Çieça, Caballeros y Damas del Mayorajo, Caballeros Fronteros y la del Maestre Pedro Fernández. La fiesta consta de tres días con diversos actos que los conforman de la siguiente manera:

Viernes

Se traspasan los poderes municipales al Comendador de la Villa, en la figura histórica de D. Gonzalo Talón, por parte del Alcalde Presidente de la Corporación Ciezana, siendo el primero un personaje elegido entre los miembros de las mesnadas cristianas. Además, se inauguran los campamentos cristiano y moro y el mercadillo medieval, y comienza la arenga de a las tropas moras a cargo del embajador moro, que es elegido entre los personajes ciezanos que triunfan fuera de la localidad o entre las personas que destacan por favorecer el engrandecimiento de la fiesta.

Sábado

Primero se reúnen todos los festeros en la Plaza de San Bartolomé y realizan unos pasacalles, engalanados con sus trajes oficiales, hasta la Plaza de España donde se lleva a cabo ‘La Tronaera’, con el lanzamiento de fuegos artificiales. Después, por la tarde, se produce el evento estrella de la fiesta con la representación histórica del acto de ‘La Invasión’. En ella, mientras los cristianos se encuentran en misa en la Ermita de San Bartolomé, las tropas nazaríes llegan al Puente de Hierro. La muda da aviso de la llegada de éstos y los cristianos salen a su encuentro donde comienza la batalla. Finalmente, los granadinos violentan La Ermita y hacen cautivos a todos los cristianos que han sobrevivido para llevarlos a Granada. 

Domingo

Por la mañana se realiza la entrega de los rehenes a cargo de Muley Hacén y por la tarde finaliza la conmemoración con un gran desfile de todas las mesnadas y kábilas que componen la Fiesta del Escudo.

A modo de conclusión

Este hecho histórico ha marcado la historia de Cieza y la prueba de ello es que sus habitantes lo plasmaron hace cuatro siglos en el lema del escudo de la villa, y ya en la época moderna se conmemora con la Fiesta del Escudo “La Invasión”. Además, pervivió en el imaginario colectivo ciezano convirtiéndose en el único suceso que es conocido por la práctica totalidad de sus habitantes, magnificándose épicamente con leyendas como la de La Muda.

Sin duda las incursiones y los saqueos eran típicos en las zonas de frontera en el siglo XV, pero lo que otorga una especial importancia al hecho es que supuso la momentánea desaparición de la villa y puso en entredicho y peligro las relaciones, por entonces pacificas, del recién nacido Reino de España con el de Granada. Sin embargo, la villa se repuso con extremada prontitud al saqueo, pues, según consta en las Actas Capitulares de Murcia, los nuevos repobladores solicitan al Reino de Murcia, en 1479, la construcción de una fortaleza para la villa. Ello indica que en apenas dos años la zona fue nuevamente repoblada. Aún así, la tragedia trajo consigo la muerte de ochenta personas y la esclavitud de más de quinientas, muchas de las cuales permanecieron cautivas en las mazmorras de La Alhambra hasta la caída del reino nazarí en 1492. A pesar de ser un acontecimiento doloroso para la población ciezana, la Fiesta del Escudo ha conseguido albergar una celebración que sirve de unión y festividad para el pueblo ciezano, además de enseñar parte de la historia a todos los ciezanos y visitantes. A través de esta festividad se puede realizar un apasionante recorrido histórico por el maravilloso patrimonio de Cieza y trasladarnos, aunque sea por unos breves momentos, a aquella tenebrosa, a la vez que maravillosa, época.

 

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One thought on “La invasión de Cieza: el hecho histórico y la ‘Fiesta del Escudo’

  1. Anónimo

    Cuando alguien habla de historia es bueno que se cuente toda, si no estaremos en lo de siempre. Le ruego que se informe bien de como y quienes iniciaron las Fiestas Historicas, bien es cierto que nada tenían que ver con la fiesta de Moros y Cristianos en que ahora se han convertido. Debería contar también quienes sacaron a sus personajes del olvido, a la Muda, a Don Gonzalo, al rey Abu-ll Hassan y otros tantos y que desde 1998 y durante 10 años la representaron en la Plaza Mayor, llegando a conseguir la Q de calidad turística. Es simplemente de justicia y un buen ejercicio, ya que de historia se trata, contarla tal y como sucedió , máxime cuando hay una ampli documentación escrita y visual que lo atestigua . Un saludo.

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