La carrera de la política local hacia las elecciones desde la perspectiva de Antonio Balsalobre

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Otra Feria, otra traca

Los familiares y los albañiles suelen dar dos alegrías. Eso, al menos, es lo que se dice. Una cuando vienen y otra cuando se van. Algo parecido ocurre con la Feria. Que ilusiona a muchos cuando llega pero alegra a muchos más cuando se acaba. No hay más que ver la expectación que despierta el castillo de fuegos artificiales anunciando su comienzo el día 23 de agosto, y el alivio que procura el petardeo atronador de la Traca que marca su fin. Cinco minutos de estruendo y pólvora en el Paseo que yo considero casi purificadores. A decir verdad, es lo que más me gusta de estas Fiestas.

Y eso que, globalmente, el saldo de esta larga Feria es más que positivo. Aun así, después de más de quince días de actividades para todos los gustos (en mi agenda la Feria empieza, en realidad, el 15 de agosto con la Semana de Cine Mágiko en el Club Atalaya), con eventos culturales, deportivos o sociales por doquier, salpicados de excesos gastronómicos, etílicos y hasta monetarios, oír el trueno gordo de la Traca, que sacude los cimientos del pueblo, es casi un acto de liberación.

Es la mejor forma que conozco de marcar un antes y un después. El modo más apropiado de indicar que se acabó la jarana y hay que volver al trabajo. El mejor pistoletazo de salida para un nuevo curso que siempre comienza con nuevas proposiciones, retos y proyectos.

Este año la traca nos ha sorprendido, además, con la salida de este nuevo periódico semanal de alcance local, en el que tengo el honor de colaborar. Hacía falta. Lo digital es el futuro, no lo discuto, pero lo impreso no puede dejar de ser el presente. De ahí que iniciativas como ésta que vienen a aportar pluralidad al panorama informativo ciezano sean dignas de los mayores elogios. Si ya tiene mérito alcanzar las estrellas, hacerlo por el camino más dificultoso, como se proponen Javier y Miriam, es empresa de valientes. Y ellos, que han lanzado este periódico, lo son.

Vienen tiempos informativos apasionantes. En mayo serán las elecciones municipales y de aquí a entonces habrá mucho que decir, analizar, comentar, debatir. De momento, en los próximos meses tendremos, puesto que de pirotecnia hablamos, la “pretraca” de las candidaturas y luego la Traca avant l’heure de los comicios. Ese será el momento de la verdad. Al día de hoy, sólo IU (con un cabeza de cartel potente y una gestión eficaz a sus espaldas) parece tener perfilada su candidatura. Los demás, si la tienen, prefieren callársela y esperar.

Podemos (también con una excelente gestión municipal tras de sí) todavía no se ha pronunciado. Ciudadanos y CCI, que compiten teóricamente por el espacio de centro, tampoco. Digo “en teoría”, porque hay que ver lo que se va escorando el partido de Rivera hacia la derecha, dejándole espacio a Vergara, que con toda probabilidad repetirá. Pocas novedades cabe esperar, por otra parte, en el partido que detenta la alcaldía, el PSOE, si no es algún cambio cosmético dentro de la continuidad. Pocos dudan de que Pascual Lucas, tras tres años relativamente cómodo al frente del gobierno tripartito y un índice de popularidad notable, no vaya también a repetir.

La incógnita en este acertijo electoral la pone el PP, el desestructurado y agónico PP local. Repetir una operación de desembarco teledirigida desde Murcia, como la orquestada en la última legislatura con Juan Manuel Molina a la cabeza, sería una operación de alto riesgo. Ya sabemos como terminó. Como el rosario de la aurora. Con un grupo municipal descabezado y reducido a su mínima expresión antes del año, con dimisiones por doquier, guerras intestinas y trasvases al grupo de no adscritos. Sería, decíamos, una operación arriesgada pero no imposible. Yo no descartaría, por lo tanto, la Operación consejera (“caída del cielo”) que suena en los mentideros, aunque convencido de que, si finalmente se lleva a cabo, podría dejar a la operación Juanma Molina en mantillas.

Como ven, después de la verdadera Traca, la del 31 de agosto, que nos ha devuelto a la realidad cotidiana, nos esperan de aquí a mayo “otras tracas”. Y sobre todo, “otra Feria”, la de la campaña electoral, que esperemos que sea la de la democracia y no la de las vanidades. Al menos en las formaciones de la izquierda local, las progresistas. Las que mejor preparadas están, a mi entender, para gobernar conjuntamente Cieza desde la justicia social. Siempre, eso sí, que los egos queden relegados frente al proyecto colectivo y la unidad de acción. Ojalá sea así.

 

 

 

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