La fenomenología de la poesía

Os engañé. Os hice creer que con Hegel no me atrevía, pero aquí está. Todo sea por dignificar la poesía. El Messi de la filosofía. El que te mueve para un sitio y “pumba”, te destroza yendo para otro. Dialéctica, dialéctica en cualquier circunstancia. Los imperativos aquí no caben, somos más subjuntivos. Observar, definir, empoderar al arte. Empoderar la belleza. Realiza para ello una distinción entre lo bello natural y lo bello artístico. Lo bello artístico es superior a lo bello natural porque en el primero está presente el espíritu, la libertad, que es lo único verdadero. Lo bello en el arte es belleza generada por el espíritu, por tanto partícipe de éste, a diferencia de lo bello natural que no será digno de una investigación estética, precisamente por no ser partícipe de ese espíritu que es el fin último de conocimiento.

W.T.F. Hegel también distingue entre arte libre y arte servil, teniendo este último fines ajenos a él, como por ejemplo el decorar. Es el arte libre el que será objeto de estudio, ya que tiene fines propios, es libre y verdadero, porque es un modo de expresar lo divino de manera sensible. Si eres un siervo no vas a vomitar tu interior sobre el lienzo, no vas a escribir a vena abierta, no vas a eyacular tu libertad y soberanía individual sobre tu creación.

No necesitas a nadie.

Aprende quién eres, quién quieres ser y qué quieres conseguir en la vida.

Y ten muy claro que no lo debes conseguir a través de gente que te haga perder la dignidad, que condicione tu ser por amoldarme a su necesidad, que te haga entrar en sus patrones para asimilarte en sus circunstancias.

No pases por el aro. Simplemente porque eso te haría dejar de ser tú. El contagio de la mediocridad intenta aplacarlo desde ti.

Luego, sigue.

Porque hay un momento en el que el arte satisface las necesidades del espíritu, pero por su carácter limitado esto dejará de ser así. Una vez que deja de satisfacer dichas necesidades, la obra de arte genera en nosotros, además del goce inmediato, el pensamiento y la reflexión; genera en nosotros juicio, y éste va a tener como objetivo el conocer el arte, el espíritu que está reflejado ahí. Es por esto que la filosofía del arte es aún más necesaria hoy que en el pasado.

Pero precisamente por el carácter limitado del arte, este equilibrio tiene que romperse. El instante en el que el contenido, ese espíritu encerrado en la obra, rebasa la forma, sale del cuadro, sale de la página. Las artes de esta forma artística son la pintura, la música y la poesía. La idea va de lo más material, la pintura, a lo menos material, pasando por la música, que tiene como materia el sonido, y llega a la poesía, que es el arte universal del espíritu ya que tiene como material la bella fantasía. La poesía atravesará todas las demás artes. Deja que fluya el torrente poético, que salgas chorreando de esa experiencia. La poesía no existe para nada más.

Luego, sigue.

 

 

 

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