Manuel Eloy Semitiel analiza las riadas históricas de Cieza y la Región

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Riadas en Cieza y la Región de Murcia a lo largo de la Historia

Las riadas no es algo novedoso pues se tienen noticias de una violenta crecida del río que asoló los arrabales de Murcia el 20 de septiembre del 1452.

Posteriormente, la riada de San Calixto fue la más catastrófica de las que han sufrido en Murcia, con más de 1.000 muertos, y tuvo lugar entre el 14 y 15 de octubre de 1651. Esta riada junto a la de San Severo fue una de las principales razones para la construcción del actual Malecón en 1735. No pasaría otra tragedia igual de devastación en Murcia hasta la rotura del pantano de Puentes, en Lorca, el 30 de abril de 1802 con 608 fallecidos.

Uno de los principales culpables de estas catástrofes fue el encuentro de los ríos Segura y Guadalentín, muy cerca de Murcia, y no se solucionó el problema hasta 1745 con la construcción del canal del Reguerón, que no consiguió evitar la tragedia en octubre de 1879.

El primer observatorio meterológico estuvo en el instituto Licenciado Cascales, en 1863, antes no había nada. La riada de Santa Teresa tuvo lugar en la madrugada del 14 al 15 de octubre de 1879, provocando la muerte de más de 1.000 personas: 761 en Murcia y su huerta, 300 en Orihuela, 86 en Puerto Lumbreras, 13 en Lorca, 2 en Librilla y 1 en Cieza. Más de 22.000 animales muertos también y se destruyeron más de 5.000 casas y barracas huertanas.

José Martínez Tornel, al que Murcia le dedicó una plaza justo antes de cruzar el puente viejo y al final de la Gran Vía de Murcia, describió con brutal dramatismo aquella situación: «…solamente la llama de los hachones daba un aspecto más pavoroso al terrible cuadro, se oían gritos por todas partes».

El Imparcial mandó a un corresponsal a Murcia, para sensibilizar a España entera con la Región, y recaudar fondos. Los periódicos El globo y el Liberal hicieron lo mismo. La prensa española se hizo eco de esta catástrofe y se recaudaron fondos por todos los rincones del mundo. Hasta la reina Isabel II, desterrada en Paris, hizo donaciones e incluso el papa Leon XIII. La ayuda más sonada fue sin duda la que venía de Francia con la publicación del periódico Paris-Murcie, número único editado para recaudar dinero. LLevaba poesías y artículos de célebres escritores y otros personajes famosos, tales como Alejandro Dumas, Emilie Zola, Victor Hugo, Cánovas del Castillo, e incluso el mismo papa León XIII. Se llegaron a vender 300.000 ejemplares a un franco cada uno. La portada fue de Gustavo Doré. A raiz de aquella tragedia se tomaron medidas contra las avenidas del rio en el siglo XIX y el pasado siglo XX.

En Cieza, además de la riada anteriormente mencionada, el 22 de agosto de 1847 el granizo asoló la ciudad y la huerta y también el 5 de mayo del 1852 el río Segura destruye el puente. El día 5 de agosto de 1854 será el granizo el que destruya todas las cosechas en Cieza. El día 28 de agosto de 1873, una fuerte tromba de agua, que convirtió las calles en ríos en Cieza, se llevaría las casetas de la Feria. Los vecinos tuvieron que dar casa y protección a los feriantes que lo perdieron todo. Cieza sufrió abundantes trombas de agua e inundaciones el 14 de marzo de 1892, el 31 de enero de 1895, en julio y septiembre de 1899 y en mayo de 1900. El siguiente es uno de los conjuros que se llevaban a cabo desde el conjuratorio de la ermita de San Bartolomé sobre la huerta el 25 de abril, día de San Marcos, que decía así:

«Bartolomé donde vas, con vos, conmigo vendrás .En la casa que te invoquen tres veces no muera mujer de parto, ni niño de quebranto, ni el demonio saldrá vencedor»

O este otro que rezaba: «Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, líbranos Señor de todo mal. San Bartolomé, Santo fuerte, líbranos por las siete palabras que Nuestro Señor Jesucristo en la cruz habló, diciendo mil veces: Jesús, clavos, corona y cruz. Que esta nube se destruya, para que mal no haga».

Una riada famosa ocurrida en Cieza en 1946 fue la llamada «riada del obispo», ya que en ese año el ciezano de nacimiento D. Jesús Mérida Pérez, obispo de Astorga, visitó Cieza consagrando la parroquial de la Asunción en Basílica el día 3 de mayo del año anteriormente citado. Otra avenida del río ocurrió en julio de 1986, anegando toda su huerta a su paso por Cieza. Por último, la vivida estos días pasados, la llamo de Santa María (con perdón), el 12 y 13 de septiembre, causando importantísimos daños en toda la Región incluida Cieza. Esta DANA deja de momento 6 muertos, daños materiales importantísimos, 3.500 evacuados y es la peor catástrofe en cien años en Murcia, solicitándose la declaración de zona catastrófica al gobierno de España. En Murcia no ha habido que lamentar de momento ningún fallecido.

Gracias al Plan para las avenidas del río que se hizo en los años 80, estando de presidente del gobierno Felipe González, la tragedia no ha sido mayor estos días y gracias a la UME (Unidad Militar de Emergencia), que creó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, junto con los tres ejércitos, Guardia Civil, Cruz Roja y un voluntariado dispuesto, la tragedia no ha sido mayor.

Sin embargo, es necesaria una política medioambiental seria para paliar no solo las gotas frías sino también las lluvias de carácter moderado-fuerte que se producen en la Región de Murcia, territorio sensible al cambio climático y adversidades ocasionales, que cada vez actúan con más frecuencia y cortedad de tiempo. En este sentido, han estado años sin hacer nada en Murcia.

 

 

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