«Pongamos que hablo de Murcia», por Antonio Balsalobre

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Pongamos que hablo de Murcia

Allá donde se cruzan los caminos de PP, Ciudadanos y Vox, y tarde o temprano regresará el fugitivo (la “ultraderechita cobarde”, después de plantarse en una primera ronda de investidura).

Allá donde Isabel Franco y López Miras, PP y Ciudadanos, “se han casado” (es lo que dicho “la novia” en Onda Regional), queriendo llevar de monaguillo a Gestoso (eso lo añadimos nosotros) y no es cuestión ahora de ponerle los cuernos al novio con Conesa.

Allá donde la novia y su equipo negociador se reúnen poco antes de las votaciones durante cinco horas con el equipo negociador de Vox pero no para negociar, ¡por Dios!, sino para tomar café y para que los “pedagogos” de Rivera les expliquen a los “analfabetos” de Vox, que no se enteran, el acuerdo programático al que han llegado en el acta matrimonial anteriormente citada.

Allá donde el presidente de la Asamblea Regional, Alberto Castillo, que todavía sigue aquí, pero que si se repitieran las elecciones, ¡No lo querrá Vox!, podría pasar a engrosar el elenco de figuras de la “Murcia que se fue”, ha decidido dejar sin fecha la ronda de consultas previstas de cara al segundo debate para, según él, «dar tiempo» a los partidos. Cuando no hace tanto decía que se haría el 15 de julio para que el debate se celebrara el 18 y 19 de julio, y cuando todo el mundo sabe que no convoca para que no coincida, el 16 de julio, con la mediática comparecencia de otro “fugitivo”, PAS, en los Juzgados de Lorca, a cuyas dependencias no acudió el pasado 26 de junio a que le comunicaran la apertura de juicio por presunta corrupción y al que la jueza emplaza a comparecer o le advierte que será detenido.

Allá donde coinciden las propuestas programáticas de PP-Ciudadanos-Vox a tal extremo, según Miras, que esto empieza ya a parecerse a la antigua CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

Allá donde –y si no al tiempo – Vox tendrá su espacio, su parcela de poder, con cargos políticos (da igual el nombre que les pongan: consejeros, directores generales, alguaciles o alguacilillos), y el partido de Abascal acabará formando parte del Consejo de Gobierno.

Allá donde C’s, pueril e incauto, pensaba que podía tocar poder sin “mancharse las manos”, sin contaminarse de un pacto conjunto con la ultraderecha.

Pongamos que hablo de Murcia, de esta Región.

 

 

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