¿Puede una sociedad capitalista ser intercultural?

La idea principal a tener en cuenta es la diferencia entre multiculturalidad e interculturalidad. La multiculturalidad es la existencia de diferentes culturas compartiendo un territorio concreto; sin embargo, no implica la interacción y convivencia entre estas distintas culturas, que es lo que engloba la interculturalidad. Partiendo de esta base, es obvio que hoy en día es casi imposible no encontrar un territorio en todo el mundo que no sea multicultural, pero ¿se puede decir lo mismo de la interculturalidad?

El capitalismo busca la individualización de la persona y a raíz de eso un patrón y estereotipo social en el que todos los individuos deben encajar. Esta tendencia que estamos creando es demasiado abrumadora, porque sentimos que tenemos que valer como individuo y no como sociedad. Sin duda, nos da miedo ser nosotros mismos, eso genera que nos de miedo mostrarnos como individuos ante las personas que nos rodean. Incluso estamos perdiendo la capacidad de sentir esa cercanía con amigos, con familia, el miedo a estar a solas con otra persona, por sentirte demasiado vulnerable por no llegar a valer como individuo. El miedo a exponernos, a sacar nuestros adentros y a la vez, esa necesidad imperiosa de hacerlo. Consultas de psicología llenas, armarios llenos de antidepresivos y ansiolíticos, y el suicidio como la principal causa de muerte en Occidente. La pérdida de identidad es la derrota inevitable de la sociedad como colectivo. Cada vez crece más la incapacidad a pensarnos como sociedad que interactúa, convive y se apoya; algo que precisamente fue lo que nos hizo evolucionar, no la adaptación del más válido, como diría Darwin, si no el apoyo mutuo de Kropotkin.

Y se vulnera la libertad de expresión, de asociacionismo, y sobre todo de identidad, que es la más importante a la hora de generar, de crear y de mantener una cultura alternativa a la impuesta por el sistema. Debido a eso, siempre va a haber una cultura predominante, que deja aislada a los individuos de otras culturas que no tienen la misma repercusión dentro de ese sistema capitalista. Y por lo tanto entrañan una amenaza al poder hegemónico constituido. Teniendo esto en cuenta, la mayoría de las personas a las que les han destruido, por así decirlo, su cultura, que incluso reniegan por sí mismas por no sentirse en consonancia con el sistema, eliminan esa cultura de su vida, pero no pueden entrar dentro del sistema. Adoptan los patrones de la cultura hegemónica, cambian totalmente sus costumbres y se mimetizan, pero no forman parte. Porque seguirán siendo de otra etnia a los ojos de la cultura predominante. Por tanto, han dejado de lado su cultura y la han eliminado, pero el sistema no les deja un sitio, lo que llega a ocasionar que al final todas estas personas pierdan su identidad, no puedan evolucionarse como individuos, y no quiero sonar pesimista, pero el capitalismo siempre va a tender a destrozar la interculturalidad y a fomentar la individualización de la persona.

Pero todo puede cambiar, y como dijo Facundo Cabral: Porque uno no vive solo y lo que me pasa le está sucediendo al mundo, única razón y causa. Yo no soy libertad, pero sí el que la provoca. Me gusta andar, pero no sigo el camino pues lo seguro no tiene misterio.

Pero esto es carne de otro artículo

Bibliografía que os puede interesar si os gusta el tema:

  • El lugar de la cultura, Homi J. Bhabha.
  • Orientalismo, Edward Said.
  • Crítica de la razón poscolonial, Gayatri Spivak.
  • El apoyo mutuo, Piotr Kropotkin.
  • No soy de aquí, ni soy de allá; canción de Facundo Cabral.

 

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