San Antonio de Cieza, Niño de Pleita

san-antonio-de-cieza-nino-de-pleita

Status Rural, el proyecto del artista Javier Garló que hunde la mirada en la artesanía ciezana

Miriam Salinas Guirao

De una embarcación, río abajo, aguas del Segura, parte un niño santo. La corona la lleva de esparto e impoluta la vestimenta: San Antonio de Cieza, Niño de Pleita. La advocación bebe del éxtasis rural, del culmen natural que canaliza las manos del artesano. El creador es el artista Javier Garló (Palma de Mallorca) quien tras una estancia de investigación y descubrimiento de los procedimientos de antaño, tan presentes en el valle de Ricote, ha escogido a dos artesanos de Cieza para aprender de ellos.

La magia rural

Javier ha pasado más de 50 días viviendo la magia de la vida rural. Ha experimentado con materiales naturales, herramientas y técnicas. El resultado ha sido la reconexión, por la pieza clave del ser, con los rituales ancestrales en un intento por sentir el pasado y revalorizar el status de los pobladores de las tierras de la Vega Alta del Segura.nino-pleita2

Ha residido en Blanca en el Centro Negra AADK Spain, un espacio de investigación y creación contemporánea para desarrollar proyectos artísticos en el ámbito rural. La temática de lo local a lo global se presenta en las distintas intervenciones artísticas creadas en residencia.

El artista ha estado en contacto con artesanos locales, adquiriendo técnicas y aprendiendo a manipular elementos como el esparto y la arcilla. En estos procesos, intuitivos y táctiles, Javier ha construido un vínculo entre él y las costumbres tradicionales. Un cierto sentido de nostalgia se filtra en su investigación, así como un deseo de conectarse con personajes particulares: aquellos del pasado o aquellos que aún no han abandonado estilos de vida más primordiales.

El trabajo de Javier resalta el valor emocional de la artesanía, arraigado en ella más allá de sus funciones prácticas. Fuertemente simbólicos, los objetos que construye irradian un aura totémico. Aluden a una esencia ritualística y ancestral. En ellos, la estabilidad -por momentos reconfortante- de la tradición también sugiere formas tensas y cierta oscuridad.

El artista

Javier Garló es un artista multidisciplinar iniciado en el graffiti en los años noventa y formado en ilustración en la Escola d’Arts i Superior de Disseny de les Illes Balears.

Su obra se apoya principalmente en la figura humana y en los objetos que nos hablan de ella, de su historia e historias atemporales. La estética de Garló está plagada de simbolismos y personajes mediante los cuales el propio autor intenta ubicar su visión dentro de la realidad del S. XXI.

En sus propias palabras, Garló intenta “alejarse de un discurso de lo correcto y lo incorrecto” y, por el contrario, sustituirlo por cierta crudeza que considera más cercana a la realidad.

Cieza y San Antonio, Niño de Pleita
Su relación con Cieza viene marcada por la artesanía espartera. La investigación Status Rural pone la guinda con una pieza audiovisual en la que recrea el imaginario del proyecto. Una historia construida sobre el eje del ritual del trueque simbólico de las tradiciones rurales y artesanales ancestrales con las que está trabajando, ligadas a la tierra murciana. “Un trasvase de conocimientos que siempre se han transmitido oralmente y así debe de seguir siendo”.  En la pieza audiovisual ‘San Antonio de Cieza, Niño de Pleita’ aparecen personajes reales, como Antonio José Salmerón (El Niño Pleita), alusión a otros a través de sus piezas, como Pedro Navarro (espartero y artesano) e inventados (los barqueros) que discurren a lo largo del río Segura, los blanqueños Carlos Álvarez Mata y Félix  Soriano Molina; pasan y se funden con el paisaje, como lo hacen las tradiciones. Un viaje iniciático Cieza-Blanca a través del desierto verde murciano plagado de referencias simbólicas y de piezas trabajadas a lo largo de estos meses de residencia.nino-pleita1

El artista, Javier Garló, sintió la llamada de la tierra, la de sus antepasados, naturales de Puerto Lumbreras, que lo reclamaban para empaparse de la vida murciana. La casualidad le hizo descubrir a los ciezanos, en especial al “joven maestro”, a Antonio, quien decidió con apenas 20 años dedicarse a la vida tradicional y olvidar la ciudad. El joven espartero domina las técnicas agrícolas, ganaderas y artesanas de la región, pero lo que más impresionó a Javier fue su deseo personal de retirarse al locus amoenus. Quedó fascinado con el sabio joven, se materializó la idea que tenia de proyecto: lo que admiraba, lo que deseaba encontrar. Javier buscaba las personas reales que  existen en las zonas rurales, que conocen el olor de la tierra infértil, la labranza y el sabor alegre de la salida del sol. Encontró a Antonio y a Pedro, maestros esparteros que han conseguido su bagaje de forma oral, transmitiendo el conocimiento, con mimo y paciencia.

El siguiente paso era aprender de ellos para reubicar el espacio rural en el arte y ensalzar la figura olvidada, la historia social escrita con la tinta más macabra: el sudor de la frente sin descanso. Javier ha conseguido reinventar los moldes aplicando técnicas novedosas para transmitir el hacer rural. Lo ha conseguido a través una serie de piezas con el final redondo de manera visual: la travesía desde Cieza a Blanca en busca de la metáfora cálida del trueque. En el film, el río, que conecta, alimenta y quita la sed, también es protagonista. El Segura recorre los campos, baña la tierra, una pieza fundamental del devenir de la vega. Sobre la embarcación artesana aparece Antonio, el niño pleita, vestido de blanco inmaculado y coronado de esparto, como santo de la tierra, atrezo que ha hecho Pedro, maestro de Antonio. Viaja junto a dos hombres con sombrero de paja, de oscuro, obra y efecto de las tradiciones que aguardan; y realizan el descenso, un viaje increíble, salpicados de vida y verde, de sol y ribera. Al final de la travesía les espera el trueque, el intercambio de la sobrasada mallorquina por la corana el esparto sin tejer por pleita ya tejida.

El éxtasis rural, la metáfora de los caminos imbricados, el agua, culmen natural, el olor del esparto, la tinta cruda del sudor fresco, las tradiciones y la memoria de Cieza.

 

 

Compartir esta noticiaShare on FacebookTweet about this on Twitter

Escribir un comentario