Editorial

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EL  CABEZO DE LA FUENSANTILLA

La situación por la que atraviesa el cabezo de la Fuensantilla no es nueva. Lleva ya muchos años deteriorándose. El incendio que que se produjo hace diez días sólo ha sido el último aviso. La zona se ha convertido en un improvisado vertedero lleno de basuras y maleza con el consiguiente riesgo de insalubridad o, como ha sido este caso, de incendios, afortunadamente sin mayores consecuencias materiales. Pero no podemos obviar aquello que es evidente: cualquier día se puede lamentar una desgracia de mayores consideraciones.

En la encuesta que realizamos en Crónicas de Siyâsa la semana anterior, los lectores pusieron de manifiesto su preocupación. Un 62,5% votó a favor de que se acondicionara y limpiara la zona; un 6,3% no lo veía favorable; y un 31,3% consideró que hay asuntos más importantes que resolver. No cabe duda que en Cieza hay otros asuntos que necesitan solución urgente, entre ellos los actos vandálicos que no paran de suceder. Sin embargo, esto no es óbice para ignorar esta situación.

Ya ha llovido desde que en 2009, responsables socialistas, visitaran el lugar y reclamaran al gobierno municipal, por entonces del Partido Popular, su actuación urgente. Han pasado varios años y todavía, con cambio de gobierno incluido, no se ha llevado a cabo. Las cuestiones de importancia municipal no dependen de colores sino de soluciones. Somos conscientes de la delicada situación presupuestaria en la que se encuentran las arcas municipales. Aún así, se debe poner remedio a este lamentable estado. Las infraestructuras de algunas casas edificadas tampoco son sólidas y las quejas de los vecinos continuas. Éstos se sienten desamparados y solicitan la ayuda municipal.

Actualmente, el cabezo de la Fuensantilla se enfrenta a tres graves problemas. El primero, el de convertirse en una zona de exclusión social; el segundo, el riesgo de insalubridad provocado por la acumulación de basuras y, por último, la posibilidad de derrumbe de algunas viviendas con el correspondiente peligro para la integridad física de sus moradores, incluidos niños.

Por tanto, alguna medida se debe tomar y, desde estas líneas, animamos a nuestros lectores a que si tienen alguna propuesta interesante la hagan llegar a través de las vías de participación del municipio.

 

 

 

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