Editorial

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LA NUEVA CORPORACIÓN MUNICIPAL DE CIEZA

Ahora sí, de manera oficial Pascual Lucas vuelve a ser el alcalde de Cieza. Como ya les habíamos ido adelantando en este medio de comunicación, el “matrimonio” entre PSOE e IU-Verdes era prácticamente un hecho consumado, a expensas de algunos “flecos” en forma de ratificación por parte de las asambleas estatutarias de ambos partidos.

La solicitada continuidad gubernamental por parte de los representantes de ambos partidos ya es realidad. Tanto Lucas como Saorín marcaron la línea que va a seguir el gobierno en esta entrante legislatura: “Los intereses de Cieza por encima de los partidistas”. Confiaremos, pero también observaremos, para que así sea.

A partir de ahora ya no les quedan ambages en la recámara. Querían continuidad para llevar adelante el proyecto iniciado hace cuatro años y ya la tienen. Es cierto que se encontraron en 2015 las arcas municipales en un estado paupérrimo, sentencias condenatorias mediante, y que las han dejado saneadas. Por tanto, es la hora de avanzar más en su proyecto y dar solución a las medidas reclamadas por la ciudadanía, ya que se han comprometido a resolverlas. Además, cuentan con el atenuante que les otorga los 12 ediles de las dos formaciones.

Podrán llevar a cabo la labor de gobierno de forma estable siempre que no haya disonancia entre las fuerzas de izquierdas, como por el momento ha sido en los últimos cuatro años. Dan la sensación de ser un “matrimonio” bien avenido. Así pues, es la hora de dar un salto cualitativo y cuantitativo en el futuro del municipio.

Por otra parte, en el acto de investidura hubo dos aspectos que sorprendieron. Por un lado el discurso ofrecido por Manuel Egea, dirigente del Partido Popular, que dibujó un estado de la localidad caótico producto del desgobierno. Es sorprendente porque negar los progresos del anterior equipo de gobierno y decir que todo ha sido negativo no es interpretar correctamente la realidad. Ha habido fallos y carencias, pero también muchas mejoras. Y sorprende, además, porque es el mismo discurso que los populares tuvieron en la campaña electoral. El del pasado sábado era un acto de investidura, donde los partidos debían dejar entrever su postura y sus proyectos para el municipio, no el acto de una campaña que ya ha finalizado y que ha dado unos resultados, negativos en este caso. Esa línea expuesta por el PP le aleja de la oposición constructiva (y tenaz) que debería ofrecer el primer partido de la oposición. Así se enroca en una oposición de “trincheras”. Aunque la legislatura es muy larga y esto solo acaba de comenzar.

También sorprendió la postulación a la alcaldía del candidato de VOX en la investidura. Sabían perfectamente que solo iban a contar con el apoyo de sus dos concejales. Desconocemos si pretendían dar “un golpe en la mesa” al llegar por primera vez a la Corporación. Esto puede ser peligroso para sus propios intereses ya que, dependiendo de la interpretación, también puede ofrecer la sensación de “un elefante entrando en una cacharrería”. Además, durante el discurso, divagaron con “el uso institucional de las banderas”. Estos discursos, como decíamos, son para marcarle a la ciudadanía el proyecto que tiene cada partido para la localidad. La formación conservadora desperdició una oportunidad para explicar el proyecto que tiene para Cieza. El uso institucional de las banderas no es un tema de carácter prioritario para el conjunto de la ciudadanía. El empleo, la economía y las mejoras sociales sí lo son. Por ejemplo, es lo que hizo Ciudadanos: apuntar el modelo económico que desea para Cieza.

En definitiva, se inicia una nueva legislatura en la que los ciudadanos y las ciudadanas de Cieza esperan mucho, tanto del gobierno (principalmente), como de la oposición. Porque han depositado su confianza en ellos.

 

 

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