El Santo Cristo fue llevado en volandas a su casa

   Fotografía de Miriam Salinas

Miles de ciezanos y ciezanas arroparon la imagen en su traslado a la Ermita, que fue aplazado al domingo debido a la lluvia

Javier Gómez

El 3 de mayo, Día de la Cruz, es festivo es diversos pueblos de la geografía regional, pero en Cieza está marcado por el regreso del Santo Cristo a su ermita, a su casa. Es un día de gran fervor entre la población ciezana y así quedo demostrado un año más. Sin embargo, este año se tuvo que celebrar el tradicional traslado el domingo día 5, ya que fue suspendido debido a las condiciones metereológicas.

Los demás actos previstos para el día 3 sí se pudieron llevar a cabo. La festividad comenzó por la mañana con el recibimiento de Pascual Lucas, alcalde de la ciudad, a los 9 ‘ciezanos ausentes’, una bonita y emotiva actividad que se ha recuperado en la última década y a la que asistieron también los ediles Miguel Gual, Antonio Ignacio Martínez-Real y José Luis Vergara. En el Consistorio les entregaron un monolito en recuerdo del patrón de Cieza. Posteriormente, visitaron la Cofradía del Santo Cristo y el Museo Siyâsa para finalizar con una comida de Hermandad. Esta es una tradición que se remontaba a mediados del siglo XX y que consistía en invitar a la procesión del Santo Cristo a aquellas personas destacadas de la localidad que, por circunstancias, vivían fuera de Cieza. Posteriormente, fue interrumpida y recuperada en el año 2008.

Por la tarde se celebró la misa en honor al Santo Cristo, a la que acudieron más representantes de la Corporación Municipal. Y entonces fue cuando la lluvia hizo acto de presencia y se procedió a la suspensión del traslado de la imagen a la Ermita. Debido a la devoción que se le profesa en Cieza, y a que esta Semana Santa ha sido más corta de lo habitual por las inclemencias del tiempo, supuso un “mazazo” para los fieles, que estaban deseosos de llevar la imagen a hombros.

Pero el domingo, fecha a la que aplazado, el éxtasis se apoderó de las calles ciezanas. “Cristo bendito gloria de Cieza, dulce consuelo del corazón…” De esta forma le cantaban a su paso por el Camino de Madrid, acompañado por numerosos fieles que peregrinaban tras él. El cielo se cubría de los tonos blancos y violáceos que llovían a su alrededor representados por miles de pétalos que envolvían al Santo Cristo.

Otro año más se llevó a cabo esta bonita tradición ciezana, en esta ocasión en dos partes, que homenajea al Santo Cristo, imagen de gran devoción por parte de miles de ciezanos y ciezanas. El Santo Cristo aguardará en su casa de la Ermita hasta el próximo año cuando se repita el ciclo.

 

 

 

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