Fin de año en la memoria de Cieza

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Descubrimos las curiosas noticias de fin de año de hace más de un siglo

Miriam Salinas Guirao

“Ya hay vientos de Navidad por todas partes. Nuestros labradores han recibido un buen aguinaldo con las recientes lluvias y los pavos engordan sin prever su triste y próximo fin.” Así, el diario regional Las Provincias de Levante inicia una de las noticias de final de año. Hablamos de diciembre de 1894. En Cieza el alcalde tuvo a bien, unos días después, durante las fiestas de Navidad, obsequiar a cada uno de los presos de la cárcel con un donativo de dos pesetas “que los pobres” recibieron con singular agradecimiento (28 de diciembre de 1894 en El Diario de Murcia).

También en diciembre, pero en 1902, se vendía 12.000 pies de almendros, al precio de quince céntimos cada uno, puestos libres de gastos, en la carretera de Murcia a Caravaca y sitio de la Venta del Empalme de Cieza (Correo de Levante, 18 de diciembre). Cantidad curiosa, pues  era justo el triple de lo que solía costar un diario de la capital en 1900 (5 céntimos). En la provincia, el precio por suscripción de un diario, como el que publica la información, era de 3 pesetas en un trimestre. Y no siempre estaba al alcance de un trabajador: el jornal en la capital en la industria textil o en la construcción oscilaba entre las 2,90 pesetas y las 3,50 (Historia del periodismo español, Fuentes, J.F & Fernández, J.). El premio Gordo de la Lotería, en 1909, según explica RTVE era de 600.000 pesetas (3.806 euros). El valor en euros actuales estaría en torno a 1.854.963 euros.

La lotería

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Hablando de lotería, tema estrella, en 1929 en La Verdad reseñaban el vacío en cuanto a premios en Cieza. Tan solo se menciona a las Hijas de María que alcanzaron el reintegro de los dos números que jugaban. Mejor suerte se corrió en 1956, en Línea se daba la buena noticia del premio “gordo”. El agraciado fue Vicente Jiménez Fernández, “modesto vendedor ambulante” al que le cayeron cuatrocientas mil pesetas pero esta vez, en el Sorteo del Niño. El décimo lo adquirió días antes de Navidad con motivo de un viajé a Archena. Fue al Bar Madrid, donde un individuo apodado ‘Chalas’ se lo ofreció, alegando que no tenía dinero, para pagar su comida, y que tenía tres décimos de lotería a su disposición. Vicente estuvo tentado de compralos todos.

Alejándonos de la lotería pero sin perder de vista la Navidad, la Misa del Gallo ha sido un acto importante en estas fechas de final de año. En 1931 en La Verdad  se relataba la celebración religiosa en todas las iglesias de Cieza. En San Joaquín en armonía con la “encantadora señorita Carmen Pérez Vázquez, cantaron la Misa las bellas señoritas Luisa y María Capdevila Baldrich, Isabel y Pura Vázquez, Encarnación Buitrago, Laura Carrión y Maravillas Vázquez, las que sus delicadas voces interpretaron una Misa de Pastores con perfección completa”. Se hablaba del belén, tradición arraigada, dispuesto en la misma iglesia,  con “gusto refinado”. Ya encendía la Nochebuena las luces eléctricas creando un entorno cuidado para la ocasión.

Las malas noticias

Llegaban también noticias amargas en diciembre. Las enfermedades infecciosas, como la viruela, llegaban a los periódicos. En los diarios se daba alerta de los casos, como ocurrió en 1889 (El Diario de Murcia). Hubo tensión porque se extendió el rumor de nuevos brotes de la enfermedad pero: “No es cierto, como supone un colega, que en Cieza haya viruela; tan solo hubo tres casos aislados y se tomaron las medidas que la junta de Sanidad creyó oportunas, sin que hasta la fecha haya habido más casos.” La viruela es una enfermedad ancestral originaria del Antiguo Egipto, que llegó a España con la invasión sarracena en el siglo VIII, asentándose de forma endémica y diezmando sistemáticamente la población (Instituto de Salud Carlos III). En 1800 se comenzó la vacunación (descubierta en 1796 por Jenner), pero sin carácter obligatorio, por lo que a principios del siglo XX, morían en España más de 5.000 personas, cada año, por culpa de la viruela. En 1903, se declaró obligatoria la vacunación, empezando a reducirse lentamente la mortalidad. Como informa en Ministerio de Sanidad y Consumo: “Se consiguió la erradicación total en 1954. La erradicación a nivel mundial se certificó en 1978”.

Sin salir de diciembre ni de las noticias tristes, se daba cuenta en 1886 (El Diario de Murcia, 15 de diciembre) de un juicio por delito de homicidio por imprudencia, siendo procesado como autor un joven de Cieza llamado Mariano Ortiz Abenza. Desde la villa de Cieza se dirigía el procesado, un día del mes de enero, en compañía de otros jóvenes hacia un monte, a dos leguas del pueblo. Iban a cargar leña en caballerías que llevaban. Caminaban, entre ellos, un guarda de monte, al que el procesado le pidió la escopeta, y sin cuidarse de si estaba o no cargada, hizo un indiscreto movimiento con el arma, que produjo un disparo, con el que hirió gravemente a otro joven llamado Ginés González, que falleció. “Al oír la detonación los individuos que iban delante, preguntaron qué había sucedido, y  Ortiz dijo que se le había ido el tiro y había muerto su compañero y amigo”. Así lo declararon en ese diciembre de 1886 varios testigos. El “involuntario matador” cargo su víctima sobre su misma caballería, cubriéndole con su propia ropa, y se volvieron al pueblo para dar parte de la desgracia. Ginés González no pudo pronunciar una palabra inteligible una vez herido. El teniente fiscal pidió “en su brillante discurso de calificación” que se le impusiera al reo la pena de un año y un día de arresto mayor, considerando el hecho como constitutivo del delito de homicidio por imprudencia. En la defensa, encomendada al joven letrado Lacierva, “estuvo muy oportuno y muy elocuente en su in forme”, tratando de demostrar a la sala que el hecho debía considerarse como “mero accidente desgraciado, de los que no se libran ni las personas más prudentes”. Citó además dos sentencias del Tribunal Supremo, que parecían venir como de molde al caso que se juzgaba, y por las cuales se absolvía a procesados por análogos hechos.

Las buenas noticias

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Lo triste y lo amargo no marcó los diciembres de antaño. Los últimos días del año traían a familiares lejanos, como vimos la semana pasada en el retazo sobre Navidad, cargaban de solidaridad la escena y, además la Secretaría de la Junta de Instrucción Pública, daba alguna alegría otorgando los títulos de maestro, así aparece el 19 de diciembre 1891 en La Paz de Murcia. Entre otros de la provincia, de Cieza: Juana Requena Puche y  Gaspar María y Picó.

Las noches de teatro Borrás eran noticia en la prensa regional, en 1923, el 19 de diciembre en La Verdad de Murcia  se hablaba del “éxito notable” de la artista de varietés Dora la Cordobesita y el aplaudido Anselmi. En la misma información se relataba la marcha hacia Inglaterra de la “encantadora señorita Carmen Brunton Trigueros” acompañada de su “simpático hermano y querido amigo Arturo”. Saludaban al “conocido almacenista de paños en Barcelona,  Enrique Aparicio” y al teniente de Infantería del puesto de Alicante, Antonio Rodríguez López, al abogado de Armada Antonio Yelo y al aplicado estudiante de Medicina Antonio Martínez Camacho. Esa misma semana, el viernes en la noche en la iglesia de San Joaquín contraían “los santos e indisolubles lazos matrimoniales, la encantadora señorita María Valchs con el conocido industrial José Morote”. Al acto asistió una distinguida concurrencia y terminada la ceremonia religiosa se sirvió a los invitados un espléndido y abundante refresco en casa de la novia, en la que se “derrocharon los dulces, los habanos y los licores de las más exquisitas marcas.” En el correo ascendente del mismo día, la feliz pareja salió de viaje a Madrid.

En 1925 el Teatro que figuraba en el mismo diario era el Galindo, se informaba del estreno de una comedia en dos actos original de los jóvenes industriales y paisanos José Velasco y Jesús Marín y una humorada en verso de José Capdevila. Cieza recibía aquellas Pascuas a los estudiantes: desde Valencia a Federico de Arce Pérez, a Antonio Cifuentes Navarro y a Julio Alonso Pérez; de Madrid a Francisco Fernández, a Antonio Martínez Camacho, a Carmelo González Marín y a Manuel Harcía (así aparece) Ávila; de Granada a Pedro Pérez Martínez, a Jesús Fernández Camacho y a Eulogio Marín Camacho; de Cartagena a Ginés Castillo; de Alicante a Alberto Melgares; de Caravaca, al director del Banco Internacional de Industria y Comercio, Francisco Castex y Navarro con “su distinguida señora” Anaya García. Regresaron también de Murcia las “elegantes y bellas señoritas” Pura e Isabel Caldel, Luisa y María Capdevila, Josefina Ayuso y Maravillas Vázquez. También estuvieron en la capital, de aquel 1925, con objeto de asistir al bautizo del “precioso niño que dio a luz la distinguida esposa” del teniente de Infantería Silvestre Alcázar, Josefa Carrillo, Carmen Perona, Visitación Carrillo, Isabelita López Marín, Pascual López Pérez y Domingo Perona García.

Este fin de año, el de 2018 trae noticias diferentes, que culminarán en las charlas de la cena de Nochevieja, con las tradicionales 12 uvas. Contaban que esta costumbre venía de 1909, de un excedente de producción en Alicante, aunque existen registros de esta práctica antes. En la década de 1880 aparece en Madrid como una acción satírica y de protesta en respuesta a una prohibición festiva de la Noche de Reyes. Numerosos periódicos de 1882 ya recogen las primeras menciones de esta tradición y en 1884 algunos la califican de “imperecedera costumbre”. La uva, Baco, la hermandad, la alegría, se convirtió en lo que hoy nos queda: el intento de alcanzar un final de año bonito y un comienzo positivo. Cada uva es la buena suerte del mes, y ojalá este año así sea para todos los ciezanos, y en especial, a nuestros queridos lectores. Desde la memoria de nuestra historia, con el recuerdo de antaño.

 

 

 

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