Memoria Histórica

Antonio-Balsalobre-cronicas-siyasaEste será un artículo polítocamente incorrecto; advertidos están. Endósenme cuantas etiquetas consideren oportunas. Me trae sin cuidado. Pero alguien tiene que llamar las cosas por su nombre y decir lo que millones de españoles piensan pero pocos se atreven a decir, so pena de ser tildados poco menos que de fascistas.

La decadencia de nuestra sociedad me produce hastío y honda preocupación a partes iguales. La política, noble arte donde las haya, y salvo honrosas excepciones, se ha convertido en una profesión de mediocres, egoístas, mentirosos y timoratos solo preocupados en preservar sus privilegios. El interés general de España y el bien común de los españoles les trae absolutamente sin cuidado.

La política española no es más que un espectáculo circense donde muchos desfilan pero nada pasa. Al menos, no pasa lo que debería pasar. Mientras unos hincan sus rodillas, juntan sus manos y piden disculpas al cielo casi por existir, otros andan ocupados por reescribir la historia y por establecer la dictadura de la orfandad ética e intelectual.

Para nada del proletariado porque estas nuevas élites pertenecen más bien a lo que un buen amigo llama la izquierda científica; nutrida por tímidos laborales, hijos del señoritismo que pasaron a peor vida y marquesitos acomplejados disfrazados de  bolcheviques contemporáneos. Discúlpenme los comunistas de verdad, que viven como piensan y piensan como viven. Para ellos, todo mi respeto.

Mientras las clases medias y bajas, sin tiempo para gilipolleces, se parten el pecho cada día para sacar a sus familias y país adelante, otros, con mucho tiempo libre, andan atareados en cómo fastidiar las vidas de éstos, cambiar los nombres de las calles, desenterrar a Franco, sacar de paseo a José Antonio, prostituir el castellano, desmembrar España y adulterar nuestra Historia.

Conviene recordar algunos hechos acaecidos durante la II República española (14/04/1931- 18/07/1936), suficientemente documentados.  A saber:

  • Suceso de Casas Viejas: 10-12 de enero de 1933. Los guardias de asalto masacraron a sangre fría a diecinueve hombres, dos mujeres y un niño. Aunque los testimonios son confusos, unos murieron por disparos de bala, otros de palizas y el resto quemados vivos.
  • Entre el 10 y el 13 de mayo de 1931, la extrema izquierda radical, para mostrar su desacuerdo contra la inauguración en Madrid del Círculo Monárquico, desencadenó una olada de ataques contra edificios de la Iglesia, en los que murieron 18 religiosos y empleados; seis de ellos quemados. Días más tarde, por las severas heridas sufridas, murieron otros quince.
  • La constitución republicana fue aprobada un 9 de diciembre de 1931 pero no fue sometida a referéndum alguno. Es decir, la Ley de Leyes, cúspide de todo ordenamiento jurídico, no obtuvo el refrendo del pueblo soberano. Aunque la constitución proclamaba la libertad de expresión, la Ley de Defensa de la República convirtió en delito la apología de la monarquía. Si el régimen del 78, tan cínicamente denostado por algunos, hubiese tomado ejemplo de dicha Ley, Ezquerra Repúblicana de Cataluña, Podemos o Izquierda Unida serían ilegales por defender valores contrarios a nuestra monarquía parlamentaria.
  • La cacareada Ley de Vagos y Maleantes no fue un invento del Caudillo. Se promulgó un 4 de agosto de 1933, siendo presidente del Gobierno Manuel Azaña. Así, los “vagos” y los “ebrios” resultaban peligrosos para la república.
  • El artículo 26 de la constitución conculcó la libertad religiosa. Se proscribía toda orden que profesara obediencia al Papa. La constitución del 78 proclama la aconfesionalidad del estado y así ha de ser, mas respeta y ampara la libertad religiosa y de culto.
  • El 19 de noviembre de 1933, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles, gana las Elecciones Generales. La izquierda más radical amenaza con un levantamiento en el caso de que la formación mayoritariamente apoyada en las urnas formara gobierno. Los anarquistas de la CNT, con carácter preventivo y antes de que nada ocurriera, inician el 8 de diciembre de 1933 un levantamiento golpista disfrazado de huelga general, que se salda con 89 muertos y 163 heridos, atentados con explosivos, destrucción de archivos, quema de iglesias y atentados contra vías férreas, puentes, líneas telegráficas y telefónicas. El acto más grave de esa intentona golpista es el descarrilamiento del tren rápido Barcelona-Sevilla en Punzol (Valencia), un atentado terrorista que mata a 23 pasajeros y dejó 38 heridos. El 18 de diciembre el Presidente de la República, Alcalá Zamora, ignora los resultados electorales y encomienda la formación de un nuevo gobierno a Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, el segundo más votado.  El 4 de octubre de 1934, Alcalá Zamora da entrada en el gobierno a tres ministros de la CEDA (el partido más votado de las elecciones). ¿Saben cuál fue le respuesta? Miembros armados del sindicato de la UGT intentan asaltar, sin éxito, los edificios de la Presidencia del Gobierno y del Ministerio de la Gobernación. En diversas zonas de España la intentona golpista se traduce en una semana de violencia, lo que obliga al gobierno a hacer intervenir al Ejército. El golpe se salda con más de un millar de muertos, entre ellos 35 sacerdotes asesinados por los golpistas. Se trata del levantamiento armado más grave sufrido por la II República antes del 17 de julio de 1936.
  • No quisiera acabar este ejercicio de memoria histórica sin antes recordarles algunas perlas de Largo Caballero, presidente del PSOE (entre 1932 y 1935) y Secretario General de UGT hasta 1938: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. “Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista“. “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder”. “La democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución“.
  • En la madrugada del 13 de julio de 1936, Calvo Sotelo fue asesinado por guardias de asalto. Este hecho fue el detonante último de la Guerra Civil.

Podría seguir mas creo que es suficiente para entender que la II República, lejos de ser una etapa supuestamente idílica por la que algunos, inexplicablemente, suspiran, fue una época de nuestra reciente Historia que más vale olvidar. Dadas las circunstancias, de las que solo he apuntado unas pinceladas, la sublevación militar no lo fue contra un régimen en verdad democrático sino contra un gobierno y determinados sectores de la sociedad que andaban alocados, disparatados y radicalizados hasta límites inaceptables. Contra unas gentes que no aceptaban las reglas de juego, ni la democracia, ni la libertad de información, ni la libertad religiosa ni toleraba la libertad de expresión si iba contra los sacrosantos principios de aquella nefasta república. Cuando algunos enarbolan la tricolor, ¿ acaso es ésto lo que desean?  

Después ya sabemos qué ocurrió. Una guerra fraticida que causó muertes, dolor, excesos y barbarie en ambos bandos. Sabemos quién la ganó y la dictadura que sobrevino. Queda por saber qué habría ocurrido si el Frente Popular hubiese ganado la contienda. A juzgar por los antecedentes, nada bueno, supongo.

El llamado Régimen del 78 no fue perfecto. La urgencia y la excepcionalidad del momento dejaron grietas y asuntos capitales sin una correcta ordenación. Mas, aun reconociendo esta obviedad, supuso un hito político del que la sociedad española ha de sentirse muy orgullosa. El Rey de España, los padres constituyentes, el Presidente del Gobierno, los partidos políticos, las Cortes Generales, los medios de comunicación y la sociedad española en su conjunto dieron una lección magistral de democracia que pasó a los anales de la Historía Política.

Merced a este proceso, España ha vivido y está viviendo la más larga etapa de paz y razonable prosperidad de su Historia.

La corrupción política, las tensiones territoriales, el pulso secesionista catalán, la equivocada cesión de competencias troncales a las comunidades autónomas, la ausencia de una verdarera y decidida política de Estado que procure lo que es justo aunque no sea compartido; la desigualdad de los españoles ante la Ley, la sanidad o la educación; la implantación y mantenimiento de una administración faraónica, ineficiente e inviable; el dislate de nuestra Ley electoral, que prima a los territorios sobre las personas y concede una presencia política desmedida, en absoluto justificada, de nacionalistas;……, todo esto y algunas cosas más nos recuerdan aquellas grietas del 78 y nos obligan a adoptar las medidas oportunas para subsanarlas.

Quienes, con nostalgia, miran a la II República o la Dictadura  del General Franco como soluciones a nuestros problemas, o no  han leído nuestra Historia o han dado por buenas las patrañas contadas por personas malintencionadas o ignorantes de uno y otro lado.

¿Memoria histórica, entonces? Naturalmente que sí. Pero para todos o para nadie porque si la memoria es parcial o selectiva entonces no es memoria; es revancha.

Quiero pensar que la inmensa mayoría de republicanos suspiran por una verdadera república pero no por aquella república. Si alguna vez, una mayoría parlamentaria liderase el tránsito de una monarquía parlamentaria hacia un modelo republicano y el pueblo así lo dictaminase, seré respetuoso con esa república y con sus símbolos porque en esto, queridos amigos, consiste la democracia: en aceptar la Ley, el procedimiento y la voluntad popular. Siempre y cuando esas democracia permita, desde la razón y la paz, disentir y soñar con lo que uno cree mejor para su país.

Majestad: Su padre, el Rey Juan Carlos, heredero de todo el poder cedido por Franco, devolvió ese poder al pueblo y lideró una transición modélica hacia un régimen de libertades. Muchos van a por usted porque saben bien que nuestra monarquía es el principal baluarte de una España fuerte y unida. Ha llegado la hora en la que debe usted ejercer como el Jefe del Estado que es. Sé que usted reina pero no gobierna y sé que prácticamente todas sus decisiones han de ser ulteriormente refrendadas. Pero, Señor, no olvide jamás el incalculable valor de la palabra y del ejemplo que son, justamente, lo que necesita el país.

           

¡VIVA EL REY Y VIVA ESPAÑA!

           

Fdo. José Antonio Vergara Parra.

           

 

 

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